– ¿Qué le impulsó a montar en bicicleta?
– Mi padre. A los 7 años ya estaba encima de una bicicleta, en la escuela de San Sebastián de los Reyes. En mi casa no se hablaba de otra cosa. Es cicloturista. Desde que tengo uso de razón, yo y mi hermano andamos en bicicleta. Lo hemos mamado. Ves que te gusta, pero luego se complica. Hay que sufrir, entrenar. Aquí, como no te cuides, no hay nada que hacer. El día que menos entrenas son tres horas.
– ¿Le gustan las obligaciones?
– Las justas. Hago lo que me gusta y parece que voy a poder vivir de esto.
– ¿La txapela y los trofeos irán a casa de su padre?
– ¡Cómo para no llevárselos! Todo el mundo se ha enterado que el primero que gané en Portugal me lo dejé en el camión de Paternina. ¡Menuda bronca en casa! Me dijo de todo. Soy un poco desastre.
– Deportivamente, ¿dónde le gustaría ganar?
– En Alpe D’Huez. Es una llegada que me gusta. Todos los Alpes me fascinan. Lo subí y lo bajé con una mochila al hombro, a pie, con 15 años. Estaba con mis tíos. Me puse a 5 kilómetros de la meta. Esa sensación no se la cambio a nadie. Vi pasar a Indurain, Zulle, Escartín, Buenahora. Ganó la etapa Pantani. El año pasado después de tener que abandonar en el Tour estuve viendo La Madeleine, el Télégraphe. Subí La Madeleine en 1 hora y 40 minutos. Son puertos largos.
– Y en España, ¿conoce los puertos importantes?
– He visto bastantes. En el Angliru estuve en la Vuelta a España de 2002 empujando a Perdiguero y Lobato. Es la gente con la que entreno, además de Pasamontes, Castaño e incluso Félix García Casas.
– ¿Que es lo primero que va a hacer después de ganar la Vuelta al País Vasco?
– Lo primero ha sido correr en Amorebieta y lo segundo, rodar un anuncio para Saunier Duval, en Bilbao, que ya tenía previsto antes de ganar la carrera.
– ¿Y luego?
– Correr las clásicas, a ver como me ‘oreo’.
– Su estreno en el Tour no resultó afortunado, ¿volverá?
– Primero me pegué con una moto. Luego me caí en el control de avituallamiento. Me rompí la clavícula. Tengo dos placas y nueve tornillos. Igual el próximo invierno me los quito.