Ha dado una de las grandes sorpresas en lo que llevamos de temporada al ganar una carrera perteneciente al UCI ProTour.
BENITO URRABURU
Se le nota el deje madrileño en su acento, en muchas de las palabras que emplea. Angel Gómez Marchante se reivindica diciendo que no es flor de un día, que ya había conseguido puestos de honor en muchas carreras. Le costaba ganar y ha terminado por vencer en la Vuelta al País Vasco. En Euskadi ha conseguido la mayor parte de sus mejores triunfos, tanto en aficionados como en profesionales, al menos de momento.
– De verdad, con la tranquilidad que da el paso de las horas, ¿pensaba que podía ganar la Vuelta al País Vasco?
– No. Como favorito para ganar no me veía, pero sí para meterme en el podio. La crono me gustaba, por los puertecillos que había. Tenía poco llano. Era para un corredor que llegase bien al final de la carrera. Yo he estado todos los días delante. Samuel parece que se ha desinflado. Valverde ha terminado como yo. Durante toda la crono me iba guardando algo para el final. Sabía que se iba a hacer ‘pelotilla’.
– ¿Qué quiere decir ‘pelotilla’?
–Que se se iba a hacer larga. Es una palabra que se emplea en el argot ciclista.
– Hace tres años nadie le quiso dar una oportunidad para pasar a profesionales, ¿cómo lo analiza con el paso del tiempo?
– No miro hacia atrás. ¿Para qué voy a hacerlo? He cambiado. Guardo un gran recuerdo de Juan Martínez Oliver (ganó una contrarreloj del Tour con el equipo Kelme). Él me pasó. Sin esa ayuda yo que sé dónde estaría. Paternina era una familia. Los equipos pequeños son necesarios. No tienes los privilegios que hay en los grandes, pero éramos un grupo de amigos. Y eso para mí es superimportante, el ambiente. Hay otros grupos que los ves tan serios que asustan.
– ¿Con qué sueña Angel Gómez Marchante?
– Con intentar disputar una grande. Sé que es complicado por las limitaciones que tengo en la contrarreloj, pero puedo mejorar bastante en esa disciplina. Es importante que tenga a alguien a mi lado que me mentalice, como me pasaba con Oliver o me pasa con Matxin. Subiendo tengo calidad, pero en las cronos no soy Ullrich (entre risas).
– ¿Cómo explica su contrarreloj de la Vuelta al País Vasco?
– El paso por el túnel del viento en San Diego (California) me ha venido muy bien. Aquello era flipante. Fui el último que entré. Me iban bajando la posición, me la cambiaban. Veía en una plantilla mi posición natural. Según bajabas, tenías menos resistencia al aire. Hubo un momento en el que no me podía doblar. Scott ha hecho un gran esfuerzo, lo mismo que Matxin y Saunier Duval.
– Creo que le ha felicitado Gilberto Simoni, ¿qué le ha dicho?
– Me ha mandado un mensaje por el móvil. Decía: ‘a mi compañero de habitación que ya ha ganado una prueba importante’.
– Usted se hinchó a ganar buenas carreras en aficionados, ¿por qué le costó tanto pasar?
– Y yo qué sé. En aficionados, si no ganas estás muerto. Si ganas mucho, siempre hay habladurías. Si no ganas, porque no ganas, y si ganas, porque ganas. Yo he tenido una buena trayectoria desde juveniles. Gané la Vuelta a la Sierra Norte, quedé subcampeón de España en carretera. Corrí el mundial de Valkenburg. Estuve un año en Kaiku, dos en el Mondariz. La segunda temporada terminé quinto en la Vuelta al Futuro con profesionales en Portugal. Tuve problemas con las alergias, con una rodilla. Durantes tres años no acabé uno entero. A lo mejor todo eso me ha venido bien. Angel Buenache (su director en juveniles) no nos metía muchas carreras. Para mí no es mi representante. Es como mi segundo padre.
– ¿Qué bronca de su director, Matxin, ha sido peor? ¿La de Pal en la Semana Catalana del año pasado o la de Segura en esta Vuelta al País Vasco?
– La de Segura. No hay color. En Pal arranqué muchas veces. En Segura, demasiado pronto. Nunca le había visto así a Matxin. Me acojoné. Él estaba seguro de que podía ganar. Ataqué muy pronto, cuando quedaban 15 kilómetros para la meta
– ¿Por qué?
– Me caliento encima la bicicleta. En cuanto me veo bien, sólo pienso en atacar. No me puedo aguantar. El pinganillo no iba bien y me lo quité. Con el pinganillo te lo dan todo hecho. El ciclista no piensa, se pierde espectáculo, pero la verdad es que cuanto he pensando yo, la he cagado. Así de claro.
– ¿Tiene novia?
– Sí, formal. Se llama Cindy. Es francesa. La conocí en el Dauphiné Liberé del año pasado, cuando la carrera iba por la zona de Lyon. Vive conmigo en Madrid. Menos mal que habla castellano. Me dice que estudie francés, pero soy un poco vago. Me echa la bronca, como mi padre o mi director. Mi novia se pilla unos rebotes buenos. Yo estudiaba Formación Profesional, rama de electrónica, pero lo tuve que dejar. Estaba súper asfixiado. En aficionados me centré mucho en el ciclismo para ver si podía vivir de esto. Le veía a David Cañada el año pasado con los libros en el Dauphiné y era de admirar. ¡Estudiaba después de llegar descojonado a la meta!
– ¿Cuáles son sus aficiones?
– Pasear con mi perro, que se llama Simba. Escuchar música, hip hop y esas cosas. Todo menos el hevy. Voy al cine, estoy con los amigos. Nos vamos a comer pipas a un parque, allí en San Sebastián de los Reyes, hablamos, comemos golosinas. Con eso disfrutamos. Somos gente de barrio
– ¿Y el fútbol?
– No me gusta mucho. Los futbolistas buenos son unos privilegiados. Hacen lo justo y cobran mucho. También te digo que si estuviera en su lugar haría lo mismo
– Lleva siempre una almohada encima, ¿por qué?
– Me la regaló mi madre de pequeño. Es como si fuese un peluche, un amuleto. La tengo desde hace 15 años. Sólo le cambio la funda. Con ella estoy tranquilo, duermo feliz, me agarro a ella y es como si estuviese en casa. La llevo siempre en la mochila, nunca la facturo en un avión para que no se pierda. Va conmigo. Me la llevé a la Vuelta a California. En el equipo se ríen y cuando me revisan la mochila en el aeropuerto, ni te cuento.
– ¿Que relación mantiene con su director?
– Es algo especial. Matxin ha confiado en mí. Hemos aguantado el principio de temporada que no ha sido bueno. Sabe que tiene gente para ganar. Sabe mucho, lee muy bien la carrera, te da confianza.
– Usted tuvo ofertas para irse a otro equipo, entre ellas una del Discovery Channel?
– No sé, bueno, sí. Ésa y alguna otra, pero no me arrepiento de seguir aquí. Si andas, si eres bueno, andas en cualquier equipo. Eso lo tengo muy claro. Firmé por dos temporada y de momento he acertado.