Decíamos antes de empezar la carrera que la Vuelta al País Vasco 2006 tenía todo el aspecto de convertirse en una lucha generacional, con la aportación de nuevos nombres, de jóvenes que en algunos casos son ya veteranos, puesto que llevan años en el mundo profesional.
Si se repasa la general final se observa que ese cambio está consumado, en mayor o menor medida, con ciclistas a los que volveremos a ver de nuevo en las carreteras de Euskadi. Desde Angel Gómez Marchante hasta José Azevedo, el décimo clasificado, la lista de nombres es importantes.
Valverde, Colom, que logró su cuarto podio de la temporada –Mallorca, Valencia, Pa- rís-Niza y País Vasco–, Sinkewitz, Contador, Samuel Sánchez, Perdiguero, Cadel Evans, Patxi Vila y el citado Azevedo reflejan muy bien lo que ha sido la carrera, que mantenía una línea de regularidad, con dos grandes favoritos, y terminó con un vuelco espectacular. Una contrarreloj de 24 kilómetros son palabras mayores en el ciclismo.
No es lo mismo finalizar con un doble sector, con una cronoescalada corta, que llegar a la etapa final después de una noche de recuperación. Marchante lleva en tres años una trayectoria ascendente. Los que menos parecían jugarse, él, Valverde y Colom, fueron los que mejores resultados obtuvieron.
El ciclismo es lo que hemos visto durante seis días en las rutas de Euskadi, desde el principio hasta el final. Lo que parecía que estaba totalmente controlado acabó por descontrolarse. En este deporte, dos y dos no siempre suelen sumar cuatro. Hay variantes incontrolables.