Se llevó la Vuelta tras volar en la contrarreloj final de Zalla.
Alejandro Valverde y Toni Colom le escoltaron en el podio.
BENITO URRABURU
ZALLA. DV. «A falta de dos kilómetros le he dicho por el pinganillo que no le iba a perdonar perder por un segundo la carrera. Ha perdido dos etapas por no hacerme caso. Se puede perder porque no hay piernas, porque no tienes fuerza, pero no se puede perder siendo el más fuerte de una carrera. No al menos conmigo».
Joxean Fernández, Matxin, el director de Saunier Duval, explicaba los sentimientos que le embargaban cuando se veía como ganador de la Vuelta al País Vasco. No quería perder una prueba en la que su corredor ha sido el más fuerte.
«El día de Segura hubo problemas con los pinganillos y no me escuchaba nada de lo que yo le decía. Atacó a destiempo, tarde y mal» decía Matxin. También atacó en Jaizkibel, y camino de Zalla. Ha sido el corredor que más ha atacado durante toda la prueba y cuando menos se esperaba ha terminando ganando una carrera de prestigio internacional.
Lo que nadie esperaba es que se destapase en la contrarreloj, una especialidad en la que hasta el momento nunca había tenido que disputar una etapa a tope.
José Ángel Gómez Marchante tiene 25 años y ha ganado su primera gran carrera por etapas, «el triunfo de mi vida por el momento». Cumple su tercera temporada como profesional y en la hora del éxito conviene recordar que en el mes de septiembre de 2003, sus representantes Ángel Buenache y Luis Sanz se lo ofrecieron a todo el mundo durante la Vuelta a España. Su nombre lo sabían todos los directores españoles y un buen número de extranjeros.
Corrió engañado
Nadie le quiso. En el mes de noviembre, Juan Martínez Oliver, director del Paternina, le pagó un favor que le debía a Ángel Buenache y lo fichó. Tres años después ha ganado la Vuelta al País Vasco. Todo un desafío a un destino que él mismo se había marcado: «Si esa temporada no hubiese pasado a profesionales habría dejado el ciclismo».
En los 24 kilómetros finales de la prueba, Gómez Marchante voló y le daba un vuelco total a la clasificación general. Se imponía a un soberbio Alejandro Valverde y a su compañero de equipo Toni Colom, que perdían 6 y 8 segundos, respectivamente.
El alemán Patrik Sinkewitz se iba a los 18 segundos y Alberto Contador, el gran favorito, a los 29. Samuel Sánchez, el líder, cedía 51 segundos. Martín Perdiguero perdía 45 segundos, Cadel Evans, 1:18 y Patxi Vila, 1:10.
Ángel Gómez Marchante lo bordó. En el kilómetro 12, el mejor tiempo correspondía a Alejandro Valverde, con un crono de 19:15.
Si el corredor de Illes Balears mantiene la progresión mostrada ayer en las cronos, estamos hablando de un ciclista distinto puesto que mejoraría en el único punto débil que había mostrado hasta el momento.
Marchante lo hacía cinco segundos peor. Contador perdía 15 segundos, Samuel Sánchez, 20. Cadel Evans perdía un minuto.
Unos guarismos sorprendentes, llamativos, con sólo siete corredores por debajo del minuto de pérdida. Los pronósticos cuando no hay unas referencias claras en una contrarreloj pueden no servir para nada, que es lo que ha pasado en Zalla.
José Ángel Gómez Marchante corrió toda la contrarreloj engañado. Siguió la etapa que hizo su compañero de equipo Arkaitz Duran en el coche para quedarse mentalmente con el recorrido.
Le dijeron que le habían puesto un plato grande de 56, cuando en realidad corrió con un 55. El plato pequeño era un 44: «Él se veía ligero, movía los desarrollos con facilidad. Lo único que hemos tratado de hacer es aprovechar el momento de forma que atraviesa» señalaba Matxin.
Samuel Sánchez, el líder, no acabó de coger un buen ritmo de carrera desde el comienzo y se fue dejando segundos, y el maillot amarillo, a medida que pasaban los kilómetros.
El cierre de la Vuelta al País Vasco ha resultado sorprendente, pero nadie podrá decir que no ha ganado uno de los hombres más fuertes de la prueba, que intentó moverse en las subidas, pero unas veces por su culpa y otras por los rivales, siempre ha estado en un segundo plano.
La mayor decepción de la contrarreloj se la llevó Alberto Contador, en un final de carrera sorprendente para el corredor madrileño, que no llegaba a entender el tiempo que había perdido.
Saunier Duval dominó la última etapa, colocando a dos corredores entre los diez primeros, con muchos de los nombres que contaban para la general perdidos.
Era una contrarreloj con dos subidas, complicadas, en la que los favoritos se estrellaron totalmente. Basta con ver el resultado de la etapa para entender que más que de favoritos hay que hablar de corredores que llegaron con fuerza a la última etapa. Es lo único que vale.