KILÓMETRO CERO | Benito Urraburu
Samuel Sánchez y Alberto Contador han unido sus destinos en la Vuelta al País Vasco. Parecen inseparables, salvo que se observe la carrera y se compruebe como se atacan, como intentan dejarse el uno al otro, como quieren robarse unos segundos. Saben los dos que se van a estar viendo hasta el sábado, en la contrarreloj final de la prueba.
El líder de Euskaltel-Euskadi está en plena madurez. Puede decir que ha triunfado después de muchos sinsabores, de tramos amargos en la vida que va superando. Ayer tenía palabras de agradecimiento para su equipo, que trabajó mucho, y bien, en una temporada en la que mantienen una lógica. Les tocó trabajar, como antes lo hizo Illes Balears.
Coger el maillot amarillo en esta carrera exige disponer de un grupo que sea capaz de asumir riesgos y responsabilidades en situaciones complicadas. Samuel y Euskaltel están respondiendo. Alberto Contador es muy joven, pero sólo de edad. Sabe muy bien lo que quiere, lo que busca en el mundo del ciclismo. Creció de golpe mentalmente después del susto que padeció en la Vuelta a Asturias de 2004, con un cavernoma que le dio en plena carrera.
Una historia de supervivencia, de ganas de vivir, de ser alguien en este deporte. Quizá Alberto Contador tenga el tiempo a su favor, algo con lo que Samuel Sánchez puede negociar, pero no jugar. No son sólo ellos, hay más nombres, mientras los segundos van floreciendo ya de una forma más significativa.
Patxi Vila, que no lo pasó nada bien, se encuentra a 20 segundos; José Azevedo está a 25. Valverde, Aitor Osa, Sinkewitz y Boogerd, a 10. Toni Colom, al que nadie está haciendo caso, se encuentra a ocho, como Martín Perdiguero. Menos mal que el comienzo de la carrera resultó tranquilo, sin grandes estridencias, porque de lo contrario ahora estaríamos hablando de otra cosa. No parece que la etapa de Vitoria vaya a cambiar mucho la clasificación general, pero parece seguro que obligará a Euskaltel-Euskadi a trabajar a destajo. Nadie le va a regalar nada.
Puede que Liberty le ayude a controlar en determinados momentos, una vez que se han quedado sin el concurso de Aitor Osa, una baja sensible, que les obligará a un replanteamiento táctico.
Las tres primeras etapas de la Vuelta al País Vasco, que tanto miedo metían, han hecho su criba. Parece que no es importante, pero si se observa bien la clasificación general veremos que las posiciones se van consolidando. ¿Cuántos aspirantes al triunfo podemos decir que hay en éstos momentos en la prueba? En teoría, muchos, pero con los datos objetivos en la mano, bastantes menos.