Análisis | TXOMIN PERURENA
Primero y segundo del mismo equipo. No es un desenlace habitual. Y menos de la forma en la que se produjo. Possoni iba escapado con otros dos corredores y su compañero Kirchen llegó de atrás para rebasarle. El italiano no podrá achacar nada al luxemburgués, obligado a actuar así por las circunstancias de carrera. High Road no tiró en ningún momento del pelotón. Ahora bien, sus lanzadores, como es lógico, le dejaron bien colocado dentro del kilómetro final. Fue el propio Possoni quien dejó escapar la victoria por su actitud en los últimos metros. Era el más fuerte del trío en la llegada, se hizo el remolón y el pelotón llegó de atrás. Justo, pero llegó. La arrancada de David Herrero provocó que Kirchen no pudiera limitarse a ir a rueda. Tuvo que adelantarle para evitar males mayores. Las calculadoras mandan en el ciclismo moderno, pero hay situaciones en las que resulta imposible comportarse de otra manera. El artífice de que Possoni perdiera la victoria de etapa fue él mismo, no Kirchen, quien le pidió disculpas una vez cruzada la línea de meta.
El millones y el copón
Yo viví una llegada similar en un Circuito de Pascua en Pamplona. Enrique Martínez Heredia, compañero de equipo en Kas, iba escapado y llegó con ventaja al repecho final, ya dentro de las calles de Iruña. Cogíamos a la derecha antes de La Taconera. Llevaría medio minuto y le faltaban unos 300 metros. Heredia no podía ni subir. Se quedó clavado. No podía avanzar un metro. Le rebasamos. Por suerte para el equipo, gané yo. Hubo cachondeo entre los compañeros. Joxe Nazabal repetía: «El millones, contra la valla y el copón, a Oiartzun». A Martínez Heredia le conocíamos como El millones porque fue el único ciclista que como amateur llegó a cobrar un millón de pesetas.
El sufrimiento de Txurruka
Me llamó la atención la capacidad de sufrimiento de Amets Txurruka. El chaval de Euskaltel-Euskadi se fracturó la clavícula a principios de temporada y ha permanecido inactivo un mes. Apesar de ello, aguantó a base de pelea, de morirse encima de la bicicleta. Fue el más legal y el más noble en la escapada. Merecía ganar por su capacidad de sacrificio. Había que verle cómo sufría tratando de dar caza a Lloyd en Zaldiaran. Si luego no dio tantos relevos como otros fue porque no podía, porque no le quedaba un gramo de fuerza. Sin embargo, en cuanto recuperaba el aliento volvía a coger la cabeza. Me emocionó. Su comportamiento contrasta con el de otros. Mucho ProTour y mucho nivel, pero no se puede ser tan calculador. Ha pasado otro día y, por desgracia, se ha cumplido el guión que yo prefería que no se cumpliera.
El deseo del cascarrabias
Soy un cascarrabias. Lo reconozco. Por eso me gustaría que hoy todos comenzaran juntos la subida a Aia. Resultaría espectacular. Podemos ver dos carreras: los que se juegan la etapa por un lado y los que se juegan la Vuelta por otro. Corredores como Iban Mayoz deberán luchar para conservar el maillot de las metas volantes. Possoni se le ha colado en escapadas dos días consecutivos y lo tiene encima. Varias carreras dentro de una. Espero que nadie deba echar pie a tierra porque con la pendiente que hay le va a costar arrancar de nuevo. Lo más peligroso es cambiar de plato en ese momento. Corres el riesgo de que se te salga la cadena. Si cometes un descuido de ésos, adiós a tus opciones por muy favorito que seas y muy fuerte que estés. Sería un error imperdonable en el caso de los favoritos. La mayoría conocen el repecho de 1.600 metros, su empinado final, han inspeccionado el terreno. Saben que antes de llegar a él habrá pelea por la colocación, que deberán sprintar con el fin de llegar lo más delante posible cuando se estreche la carretera.