KILOMETRO CERO | Benito Urraburu
Ni era muy difícil saberlo, ni nadie se ha encargado de explicar lo contrario en la carretera. Esta Vuelta al País Vasco estaba condenada a jugarse en segundos, y en eso estamos, en que a falta de dos días para acabar, veinticuatro corredores están en ocho segundos. Más emoción no se le puede pedir a una carrera.
Orio se va a convertir en el epicentro del desenlace final. Una prueba que es capaz de mantener el interés hasta los últimos kilómetros da a entender que ha sido capaz de que la tensión no decaiga durante muchos días.
Con los números en la mano, las diferencias, el líder está asediado por el equipo Karpin-Galicia, Ezequiel Mosquera y David Herrero, sobre todo por el primero de ellos, que está a sólo tres segundos. Cualquier avería o una salida de la carretera de Contador podría colocar al gallego en posiciones de privilegio.
En Orio veremos hoy de lo que son capaces Cunego, Evans, Astarloza, Vila, Anton, Rebellin, Marchante, Robert Gesink, Frank Schleck o Thomas Dekker, por citar a quienes aparecen en mejores condiciones para asaltar el poder de Astana.
El trabajo del equipo kazajo terminará poco antes de la llegada a Aia. Los momentos de la verdad son para los líderes, los que vayan a a jugarse la Vuelta. El único margen que quedará es el de la contrarreloj, importante, sabiendo que en 20 kilómetros hay que contar con los especialistas.
No es la primera vez que una general da un vuelco en el momento más inesperado. Después de 653 kilómetros, cubiertos a una media de 39,495 kilómetros por hora, estamos como el primer día, pero con una buena paliza encima.