Análisis | JOSEBA BELOKI
Por fin había una explicación a parte de lo vivido en el final de etapa del lunes. Era algo que desconocía. Los corredores descendían el alto de Gabiria camino de Legazpi y en el tercer grupo veíamos la presencia de un corredor importante, con aspiraciones a la general, cortado. Algo no marchaba bien. Se comentaba de todo, podía ser caída.... pero el culotte estaba limpio, podía ser avería... Repito, algo no marchaba bien.
Los que seguíamos la carrera por el monitor no comprendíamos que un corredor fuerte a priori sin ningún problema y rodeado por lo menos por tres compañeros ni siquiera colaborase en condiciones para dar caza al gran grupo. Por fin, en la salida de Legazpi se confirmó la causa: las alergias. No hubo ni uno ni dos ni tres que las sufrieron el lunes y posiblemente ayer. Te sientes impotente ante algo que puede llevarte al traste el trabajo de muchos meses. Hay que vivirlo para saber lo que es. Por eso aprovecho estas líneas para animarles y solidarizarme con todos los que las padecen tanto con los deportistas como con los sedentarios. Pero esto es ciclismo y enseguida hay que pasar página.
No habíamos terminado de comentar lo explosivo del final de la etapa inicial en Legazpi y ya estábamos en el comienzo de la etapa de ayer. Podríamos decir lo mismo. Y si no, que se lo pregunten a Arri, Landaluce, Joan y Albasini. Cada uno aprovecha sus posibilidades para sacar partido y eso es lo que hicieron estos artistas. Rodaron y rodaron juntos bajo el control de un Astana relajado porque le favorecía tener por delante la fuga idónea, controlada, nada más dar la salida. Salvo el corredor suizo del Liquigas, la verdad es que el resto no incordiaba mucho para la general.
De todas formas, se repite el guión previsto para este tipo de etapas. Todo el mundo sabe lo que va a pasar y por mucho que te esmeres no lo puedes remediar. Todo va controlado hasta los últimos kilómetros. Rotonda izquierda, rotonda derecha, guardias tumbados... El pelotón se estiraba comandado por un Karpin valiente y convencido de las posibilidades de su ciclista anfitrión.
Llega la recta de meta y caída. Qué tortazo, menos mal que sólo fue el susto. Gente importante de la general involucrada, Rebellin entre ellos, De la Fuente... En fin. Nada grave.
Por nuestra quiniela pasaban nombres como el de Bettini, Astarloa, Duque.... pues no. Apareció Kirchen y se llevó la victoria. Ademas lo hizo fácil, lanzando el esprint y rematándolo. Zorionak.