Alberto Contador ha aprendido a base de golpes, de todo tipo, lo que es el mundo del ciclismo, la vida que sigue consumiendo con intensidad, disfrutando en cada momento
«Tengo mala memoria para recordar los puertos, pero más o menos sé lo que me voy a encontrar en la Vuelta al País Vasco. El año pasado el recorrido era más duro. Es una de esas carreras en la que no puedes ir a pasear». Alberto Contador observa el recorrido de la prueba, mira los kilómetros, los puertos, toda la documentación.
A pesar de que no visione bien todo lo que tiene que pasar, conoce perfectamente el terreno. De hecho, cuando comienza a desgranar las etapas, lo primero que dice con rotundidad es «que la Vuelta comienza con una clásica, la de Legazpi, con Deskarga, Aztiria. Conozco ese terreno. Lo pasé muchas veces cuando estaba en el Iberdrola».
Eran sus tiempos de ciclista aficionado en Gipuzkoa, cuando venía desde Madrid en autobús, o vivía en Oiangu y sus entrenamientos discurrían por esa zona: «Luego está el final de Viana, la etapa de Orio, la contrarreloj. La Vuelta al País Vasco es una de esas carreras en las que no hay descanso ningún día».
Acaba de ganar Castilla-León y quiere imponerse en todo lo que corra. El ganador del Tour de Francia 2007, que no defenderá su primer puesto en 2008, tuvo que trastocar todos sus planes iniciales deportivo.
«En la Vuelta a Murcia me di cuenta que estaba verde. Por eso entrené mucha hasta llegar a Castilla-León. Me ha salido bien. Tuve quince días en los que pude recuperar y trabajar en condiciones. He ganado bastante en forma. No estoy a tope, pero sí estoy bien».
En un ciclista fino por constitución que ha perdido desde la Vuelta a Murcia cerca de dos kilos, algo que va a notar en las carreteras de Euskadi donde se presentará con diecisiete días de competición, que está cerca de lo ideal para un ciclista que se suele poner pronto en forma.
«Salgo con la idea de disputar una carrera en la que he estado varias veces, donde he tenido posibilidad de ganar, en la que me ha faltado poco para vencer, pero en la que hay que estar al cien por cien. ¿Ganar? No será fácil, tanto por la dureza que hay como por la gran participación».
Hay otro factor importante en Alberto Contador, las alergias que le afectan en el mes de abril: «El año pasado me tocó en la etapa que ganó Beltrán. Lo pasé muy mal, apenas sí podía respirar. En la última etapa también tuve problemas. Esas cosas pueden jugar en tu contra dependiendo de cómo vaya la carrera».
Ninguna de las participaciones que ha tenido en la prueba han pasado desapercibidas: «En 2005 hice tercero en la general y gané la contrarrerloj. En 2006 acabé quinto, después del vuelco que dio la general en la contrarreloj final de Zalla. El año pasado me fueron las cosas peor».
En ese final de Zalla de 2006, con todo a su favor, José Ángel Gómez Marchante realizó una contrarreloj de libro y todos los pronósticos se fueron al garete. A la hora de hablar de favoritos, Contador es de los que piensa que hay que ver a los participantes en la carretera.
«Todo el mundo habla de Cadel Evans, del CSC como bloque, de Popovych. Se que a mí me dan como principal favorito, pero hay más. Muchos corredores llegarán en forma y aunque nadie cuenta con ellos, aparecerán delante».
Sus planes una vez que finalice la Vuelta al País Vasco, gane o no gane, están bastante definidos: «Quiero seguir y eso hemos hablado con el equipo. Son unos planes parecidos a los que iba llevar pensando en el Tour. Descansaré y me concentraré en Alpes y Pirineos, luego estaré en el Dauphiné Liberé y más tarde nos replantearemos que hacer durante julio. No quiero pensar mucho en ello, al menos por el momento».
Afirmaba abiertamente que «la Vuelta al País Vasco suele dejar una buena paliza en el cuerpo y levantar un poco el pie tampoco está nada mal». No lo correrá, pero seguirá viviendo como si fuese a correrlo.
Anímicamente dice «encontrarse bien, animado. Me gusta la bicicleta, disputar las carreras. Veo cómo está el ciclismo hoy en día y me da pena. Echo de menos el poder correr el Tour. En vez de pensar en él cambiaré el chip, aunque me cuesta. No es fácil».
Tiene 25 años y parece que lleva corriendo toda la vida, que es un veterano. Ha vivido mucho, quizá demasiado: «Sí, es verdad. Con veinticinco años he vivido muchas cosas que mucha gente no pasará a lo largo de su carrera deportiva. ¿Qué cosas? No correr el Tour, por ejemplo, pero hay otras mas importantes. Te replanteas todo e intentas sacar cosas positivas. No correr el Tour no es lo más jodido que me ha pasado en mi vida».
Alberto Contador sigue creciendo a todos los niveles. Se ha endurecido mucho, y no sólo físicamente. Mentalmente, los vaivenes que ha padecido le están haciendo de hierro: «Está claro que te haces más fuerte. Te permite ver todo desde otro punto de vista, valorar mucho ciertas cosas. He ganado el Tour y mi vida no es fácil».
Se rebela cuando le dices que ha nacido para ser ciclista, que eso le facilita las cosas: «Parece que ganas porque tienes facilidad para hacerlo, pero ganar termina siendo fruto del trabajo constante. Creo mucho en el entrenamiento, en el trabajo. Yo soy de los que entrena mucho, mirando las series, controlando el trabajo que haces. Desde pequeño he sido bastante riguroso. Cuando corría en juveniles me llamaban Pantani, por la facilidad que tenía en las subidas. Escuchaba que la gente decía, 'Pantani se va a quemar', pero no me quemé».