Patxi Vila se marca objetivos altos en una carrera en la que tendrá libertad. «Yo siempre sueño con poder ganar una Vuelta al País Vasco, ¿por qué no?»
Benito Urraburu
SAN SEBASTIÁN.DV. Y los sueños, sueños son, que dijo el poeta. Patxi Vila (32 años, Bera de Bidasoa) transmite seguridad al hablar. Tiene la certeza de la veteranía, es vivo y conoce muy bien el mundo en el que se mueve.
Todo lo que hemos citado parece fácil, pero hay muchos deportistas, no sólo ciclistas, técnicos y dirigentes que no entienden. Algunos no entienden nada de nada. Comprometido hasta 2009 con el equipo Lampre, uno de los hombres más sólidos del mismo para estar al lado de Damiano Cunego, quiere aprovechar la libertad de la que puede gozar: «Al decidir Damiano que no corre el Giro, todo lo que estoy corriendo lo puedo hacer para mí, es decir, no tengo que trabajar para nadie».
Ha terminado decimotercero en la Vuelta a Valencia y noveno en la Tirreno-Adriático. Quiere estar lo más arriba posible en la Vuelta al País Vasco: «Lo bueno que tiene Lampre es que me da libertad medio año y el otro medio estoy al servicio de Cunego. Esta temporada he ido cogiendo la forma de manera progresiva. En invierno no he estado como otros años».
Siente que su rendimiento va creciendo: «He pasado muchas veces inviernos estresados. Este año ha estado más tranquilo. Siento que voy mejorando. He entrenado de otra manera, con más calidad». Ha estado veinticinco días fuera de casa, ocho de ellos entrenando en Benidorm: «Antes de la Tirreno-Adriático hice una prueba de esfuerzo en Italia. Después de la carrera me quedé en Italia hasta la Milán-San Remo. Luego me marché a Benidorm».
«He realizado un trabajo muy especifíco, con SRM. He hecho montaña, por la zona de Aitana, Tudoms, La Carrasqueta, series de una hora en repechos. Cuando he vuelto a casa he pasado por el dietista. Estoy en 68,5 kilos y en un 6,9% de grasa. Tendré libertad total en la carrera».
Ha cambiado el frío de la París-Niza por el calor de la Tirreno-Adriático. Cuando le preguntas por sus objetivos, dice que «sigo teniendo ilusión, sigo queriendo a mi deporte. Si volviera a nacer, sería ciclista de nuevo». Tiene la esperanza de que esto cambie en el futuro: «Cada día hay más gente andando en bicicleta en la carretera. Espero que los hijos de estas personas ayuden a mejorar el ciclismo. Creo que mucha gente ha perdido la ilusión. Para mí es el mejor deporte del mundo. Soy honesto con mi profesión, tengo ilusión».
Afirma que «mi sueño es ganar la Vuelta al País Vasco. Puedo soñar ¿no? Sé que tendrían que ponerse mil astros en fila a mi favor. Estoy en un gran equipo, puedo correr la prueba. No hay mejor organización, carrera y participación que ésta. Tengo la posibilidad de poder disputarla. Es uno de mis objetivos».
También sueña con el Giro de Italia: «Ya he sido una vez noveno».
Respecto a la carrera piensa que «es menos dura que la del año pasado, será más abierta y decidirá la contrarreloj. La primera etapa es complicada. Estoy pensando en ir desde casa en bicicleta para hacer 50 kilómetros».
Tiene un negocio de distribución de material deportivo, con una marca de bicicletas que se llama Ptx: «No le puedo poner mi nombre porque mis derechos de imagen los tengo cedidos a Lampre». También tiene otra empresa de bicicletas, Switzn. Está metido en una revista de ciclismo, Pedalier y quiere empezar con viajes en bicicleta para aficionados: «Este mundo me sigue apasionando».

Patxi Vila, estampando su firma en el control de salida de la Clásica de San Sebastián. [J.M. LÓPEZ]