Medinah (EE.UU.). AGENCIAS
José María Olazabal se vino abajo en la última jornada del PGA, aunque el problema venía de atrás. Ya había tenido el sábado una jornada difícil y en el hoyo 17 se fue al agua lo que le hizo perder dos golpes.
Todo se torció desde el primer hoyo. Repitió el doble bogey de entrada y se encontró por primera vez en números rojos después de que el viernes llegara a pensar en que podía pelear con los mejores. Para el guipuzcoano se arreglaron un poco las cosas con el birdie en el hoyo cinco, pero esta vez la segunda vuelta no le fue nada bien. Otros cuatro bogeys en los ocho últimos hoyos le condenaron al puesto 55 con un total de cuatro golpes por encima del par.
Si Olazabal empezó mal, todo lo contrario protagonizó Tiger Woods, que no quiso sorpresas en este último torneo de Grand Slam de la temporada. Pese a partir de colíder junto a Luke Donald, enseguida se despegó del joven británico en el primer hoyo del recorrido, aumentando su ventaja con cuatro birdies en nueve primeros hoyos para tomar la cabeza en solitario con -18 golpes.
Doce de doce son los números del Tigre: de doce veces que ha salido de líder en un torneo en la última ronda, doce victorias. Nada ni nadie podían evitar que el número uno del mundo se llevara este último Grande del año, segundo consecutivo y además, segundo que ganaría en Medinah (el primero fue en 1999).
El canadiense Mike Weir fue el único que parecía poder aguantar su ritmo (-14), aunque cuatro golpes le separaban al paso de la mitad del recorrido. Al final, la distancias fue agrandándose hasta los siete golpes (-11). Luke Donald se resistió hasta el bogey del hoyo 4 (-13) sin llegar a firmar un birdie al paso de los nueve primeros hoyos, pero al final fue Shaun Micheel el que finalizó segundo (-13) .
![Tiger Woods celebra una de sus victorias. [AP]](../_images/pga4.jpg)
Woods levanta el trofeo que lo acredita como ganador del PGA. [AP]