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La sequía ha hecho estragos en Hoylake, aunque se anuncian lluvias para el jueves

'Duro y rápido' podría ser el título de una película del oeste, pero es el estado del campo Royal Liverpool donde se va a disputar la 135 edición del Open Británico. Sin embargo, los golfistas miran desconfiados al cielo, porque hay anunciadas lluvias para el jueves.

Fran Guerrero. Reino Unido. Colpisa

El calor y la ausencia de lluvia que ha sufrido la zona en las dos últimas semanas han provocado que el campo de Hoylake esté muy duro, lo que va a facilitar que la bolas rueden mucho en la calle, que los greenes estén super rápidos, como superficies de cristal. Unido a una ligera pero persistente brisa, da una idea de la dureza de este campo. Aunque el sol va a brillar, y mucho, durante los tres días de prácticas, los 156 jugadores que saldrán al campo el jueves se van a encontrar con otra cara muy diferente de Hoylake: lluvia, tormentas y viento, mucho viento. Al menos, esas son las predicciones que ha facilitado el instituto meteorológico de la zona.

Las condiciones idóneas para que este típico línks británico (campos cercanos al mar, de profundos búnkeres y raugh kilométrico) se convierte en un verdadero infierno. Casi todos los jugadores han pisado ya el campo y miran desconfiados al cielo. Les lleva mucha delantera Tiger Woods que fue el primero el salir del tee del 1, el domingo a las 8 de la mañana, tempranito, como a él le gusta.

El jueves saldrá de los últimos, a las 14.00 horas junto al japonés Shingo Katayama y al héroe local Nick Faldo. Quiso percatarse de que realmente el campo existía porque como dijo hace poco a un amigo periodista: "Nunca he visto ni una foto de Royal Liverpool". No es de extrañar. La última vez que un Open se jugó aquí fue en 1967, con la victoria del argentino Roberto de Vicenzo.

También la causado expectación la vuelta de Seve Ballesteros. Era el jugador más buscado en la listas de prácticas; pero no se le vio por el campo. "¿Seguro que juega?" Su salida está programada para las 9.31 del jueves junto a Shaun Micheel, ganador del PGA de EE.UU hace dos años y el crak británico Ian Poulter.

Va a ser una participación numerosa de españoles: Sergio García, Miguel Ángel Jiménez, José María Olazábal y Gonzalo Fernández-Castaño que tendrá un partido bonito junto a Tom Watson y Retief Goosen.

El gran desconocido

A muchos sorprendió la elección de Royal Liverpool como sede del Open Británico de 2006, pero pocos saben que este es un campo con una gran historia detrás. Hacia 1869, el campo de golf compartía espacio con una pista de carreras de caballos, muy típico por aquel entonces.

El primer gran torneo se organizó aquí en 1872, cuando el Joven Tom Morris se alzó con el triunfo y con las 15 libras de premio, unos 1.500 euros de los de ahora. Walter Hagen ganó el Open Británico en 1924 y en la década de los 30, precisamente aquí, Bobby Jones conquistaba la Jarra de Clarete y el Grand Slam de la época.

El último Open Británico se jugó en 1967: un duelo a muerte entre Jack Nicklaus y De Vicenzo. Desde entonces, Hoylake desapareció. No había espacio para acoger a una gran multitud de seguidores, ni aparcamientos para miles de coches, era un campo plano, sencillo y sin grandes complicaciones, a merced del viento. Hasta hace diez año nadie se había preocupado de acondicionar este campo para albergar un evento de estas características. Por eso se decidió modernizar el club.

El campo se ha alargado más de 200 metros, se han rehecho 94 búnkeres, construidos nuevos tees y greenes para hacerlo más competitivo. No olvidemos que en los albores del Open Británico hace dos siglos, aquí se celebraron diez 'british'. Y el trabajo ha dado sus frutos. A partir del jueves aquí se verá el mejor golf del mundo.


Tiger Woods celebra una de sus victorias. [AP]

Olazabal durante una sesión de entrenamiento en Hoylake. [REUTERS]



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