Los nervios se dejaron sentir en la última ronda del Open de Estados Unidos. Phil Mickelson y Colin Montgomerie lo saben bien y padecieron sus efectos, fallando estrepitosamente en el último y definitivo hoyo del torneo, cediendo el triunfo a Geoff Ogilvy, que ganó esta 106 edición del torneo y su primer Grande. Olazabal terminó con 71 golpes (1 birdie, un eagle y cuatro bogeys); no fue la peor vuelta del hondarribitarra que terminó el 21 de la tabla (+12).
Fran Guerrero. Nueva York
19-VI-2006. Sin la presión mediática del resto de sus compañeros, Ogilvy fue pasando los hoyos con discretos pares; tres ronda muy buenas de 71, 70 y 72, comenzaba el día con dos birdies, que le colocaron de líder en solitario con dos golpes de ventaja; pero sendos bogeys para cerrar los nueve segundos, dejaron la cosas como estaban, con el escocés y el americano en la cabeza; uno luchando por su primer 'Salmón' y el zurdo a la conquista de su tercer Grande seguido.
Ambos se iban marcando mutuamente, pero por detrás se escapaba el australiano Geoff Ogilvy, un jugador que no contaba en las estadísticas y que a mitad de esta cuarta ronda se había unido al grupo de los líderes. Sólo los fallos de sus rivales, cambió la situación a favor del australiano que hace historia en este torneo al ser el segundo de ese continente en ganar este torneo. Primero fue David Graham en 1981.
El error de Montgomerie
Colin Montgomerie se ha va consolidando como un serio candidato a la victoria cuando terminaba los nueve primeros hoyos con sendos birdies y recuperaba terreno perdido. Pero en el 18 de este difícil campo de Winged Foot, el veterano escocés de 42 años cometió el gran error de enviar su segundo golpe al temible rough alrededor del green; sacarla fue un milagro y terminar con tres putts casi un acierto, pero la corona se le escapó.
Peor fue lo del Mickelson que, tras ir de líder todo el día (pese a sólo coger 2 de 14 calles) envió su bola desde la salida del 18 al techo de una carpa y fue a caer a una zona de espectadores muy pisada; un árbol se puso en su camino, y para colmo, la bola terminó hundida en un búnker y salió con doble bogey. Tanto fue el cántaro a la fuente, y tantas ocasiones en las que tuvo que tirar de imaginación para salvar los trastos que al final la suerte se cansó de él. Ogilvy, decimoséptimo del mundo, con una discreta tarjeta de 72 golpes y un resultado de +5, acabó con la copa en las manos para sorpresa de los aficionados de la Gran Manzana neoyorquina.
Miguel Ángel Jiménez fue, una vez más, el mejor español en terminar en un torneo de Grand Slam. Con una discreta ronda de 72 golpes, terminó con +11 en el puesto 16 de la tabla. José María Olazabal fue el primero en terminar con 71 golpes (1 birdie, un eagle y cuatro bogeys); no fue la peor vuelta del hondarribitarra que terminó el 21 de la tabla (+12).