Cristina Garmendia gana por goleada
Cristina Garmendia recibió el Tambor de Oro, tras una glosa inacabable de su trayectoria realizada por Margarita Salas que dejó el listón por las nubes para el galardón del 2009.
AINGERU MUNGUÍA
Esta mujer es un monstruo». La frase se le escapó –o le salió del alma– al delegado de Cultura, Ramón Etxezarreta, mientras la prestigiosa investigadora Margarita Salas glosaba la figura de Cristina Garmendia en la ceremonia de entrega del Tambor de Oro. El alcalde la reprodujo, no para dejar en mal lugar a su compañero de gobierno, sino como una forma simpática de expresar el reconocimiento que la ciudad siente hacia esta empresaria donostiarra que ha contribuido a promocionar el parque tecnológico de Miramón como polo de investigación.
El Ayuntamiento volvió a ser una fiesta dentro y fuera del edificio consistorial el Día de San Sebastián. Cristina Garmendia llevaba días paladeando la distinción que le iban otorgar: Estuvo en la entrega de las medallas al Mérito Ciudadano, acudió a la izada, ha visto cómo llegaban a Donostia en las últimas horas amigos y colaboradores que trabajan por todo el mundo, disfrutó con el arranque de la tamborrada infantil y sabía que lo que le esperaba en el Salón de Plenos iba a poner a prueba «la fuerza, el tesón, y la entereza» que todos le reconocen y que la han convertido en una mujer, una investigadora y una empresaria de bandera. El repaso de su trayectoria hizo que todos se rindieran ante sus méritos, pero la ceremonia acabó doblegando a la galardonada.
Acudieron al acto las principales autoridades de la Diputación, con Markel Olano a la cabeza, y la consejera de Cultura del Gobierno Vasco, Miren Azkarate, así como anteriores Tambores de Oro como Iñaki Gabilondo, Ainhoa Arteta, Pedro Ábrego y Martín Berasategi. Tampoco faltaron los Medalla de Oro Juan Mari Arzak y Pedro Miguel Etxenike, éste último uno de los principales valedores de Cristina Garmendia. Pero es que también acudieron a la ceremonia el presidente del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Carlos Martínez, y el director de la Oficina Económica del presidente del Gobierno, David Taguas. Y fue Margarita Salas, la bioquímica, profesora del CSIC y discípula del premio Nobel Severo Ochoa, la encargada de explicar la importancia de la trayectoria de Garmendia. Desde cómo se fue a Sevilla para hacer la carrera de Biología con un prestigioso profesor de genética, a como acabó creando el grupo Genetrix, hoy formado por ocho empresas punteras en investigación biotecnológica –dos de ellas radicadas en San Sebastián–. Salas finalizó su discurso con un regalo para su alumna y amiga: «He dirigido tu tesis doctoral y tengo el orgullo de decir que la discípula me ha superado. Es la mayor satisfacción de un maestro».
«Una conmoción»
Garmendia reconoció sentir, más que emoción, «una auténtica conmoción». Expresó su orgullo por recibir el Tambor de Oro en nombre de la innovación y explicó que la apuesta por la investigación debe servir para colocar a Donostia en un lugar destacado, «donde se merece». Se felicitó por la unanimidad con la que se le concedió el premio y reclamó esta virtud para la empresa colectiva más importante: «Que todos podamos trabajar por el respeto, la paz y la libertad». Consideró que el bicentenario de la reconstrucción de la ciudad del 2013 es una magnífica oportunidad para hacer una apuesta colectiva en favor de la excelencia. «Como decía Michael Porter, el mercado es global pero la ventaja es local. Y yo y muchos de mis compañeros estamos decididos a posicionar a Donostia en nuestra ventaja local».
Odón Elorza se felicitó de contar con «la complicidad de Cristina Garmendia para el renacimiento de nuestra ciudad. Nuestro objetivo se llama innovación y tiene una fecha, 2013. Nuestro Tambor de Oro más innovador te lo damos emocionados y agradecidos».
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