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Porque participar en la fiesta también tiene un precio

Trajes, músicos o instrumentos suponen un importante desembolso para los tamborreros. El precio de cada pieza que se utiliza en los trajes es variable.

Ana Vozmediano | DV. San Sebastián

Si alguien cree que la celebración de San Sebastián sólo mueve dinero en bares o restaurantes, cualquier preparador de tamborradas, cocinero con barril o miembro de sociedad podrá explicarle que, alrededor de la fiesta se mueven guarnicioneros, carpinteros, tiendas de gorros y hasta empresas madrileñas de ornamentos militares que serán las que se encarguen de confeccionar los adornos. Sin olvidar, claro, a responsables de megafonía, músicos de banda, modistas o bordadoras, jugueterías y todos a cien.

¿Cuánto cuesta un traje de tamborrero? Depende de la calidad de la tela, de la cantidad de correajes, ornamentos o dorados, de un montón de cuestiones en las que se encuentra, por ejemplo, la capacidad de conseguir el favor de un amigo que deje más barato este o el otro atuendo. Iván, de Aizepe, paga 45 euros por salir con su sociedad después de comer el día 20 de enero. Recuerda que, a la hora de organizar su tamborrada, hace seis años, los barriles pagaron 100 euros y los tambores 380 euros por sus indumentarias. «¿Mucho dinero? Nos salió barato porque la sociedad corrió a cargo de un montón de gastos, ya que montamos un bar que suele funcionar muy bien y se puede cubrir una cantidad importante».

Y es que el gorro de un tamborrero cuesta alrededor de los 156 euros, a los que hay que añadir 30 euros más de la pluma. La casaca ronda los 180 euros, el doble si se trata de la del Tambor Mayor, más adornada; los correajes no bajan de los 30 euros, los pantalones, lo más barato, pueden rondar los 12; las polainas los 18 y la banderola con la que se adorna el tambor otros 30 euros.

En cuanto a los imprescindibles instrumentos, los tambores rondan los 100 euros y los barriles entre los 55 y los 60. Los palillos se pueden conseguir a través del CAT por un euro. «Y tuvimos suerte con la bandera, porque gracias a que la madre de uno de nuestros componentes borda, nos salió a 420 euros. Una bandera puede costar entre los 600 y 1.800 euros».

La ropa de los gastadores puede tener un coste parecido, pero además deben contar con su instrumento característico, también variable en función de la sociedad a la que representen: un pico, una pala, una cuchara, un tenedor... Más allá de la habilidad negociadora de quien tiene un colega carpintero, estos utensilios pueden tener un coste entre los 42 y los 150 euros. Los cocineros, «de arriba a abajo», salen por menos de 100 euros, más los 55 que puede costarle de media el barril. Aizepe pagará a la banda 1.800 euros, además de una copiosa comida de casi 50 euros por persona que permite la hermandad entre tamborreros y músicos y una cierta fidelización por parte de quienes deberán interpretar las distintas marchas.

La banda de música

También el coste de la banda, un grupo difícil de conseguir, oscila en función de los músicos que la compongan, aunque vienen a ser algo más de cien euros por cada uno de ellos. Muchos vienen de Navarra, como un grupo de Ablitas que será el que acompañe a una de las tamborradas de adultos que se estrenan este año: la de la Peña Beti Erreala Tamborrada, esta vez compuesta sólo por cocineros y que también compartirá mesa y mantel con los integrantes de la formación musical. Iñigo recuerda los 600 o 700 euros que puede llegar a costar el uniforme de soldado frente a los 46 que han pagado ellos en una tienda especializada en trajes de este tipo. Por cada barril han pagado 100 euros en una conocida tienda de música de la ciudad, mientras que el tambor cuesta 75 euros.

No habrá uniformes napoleónicos, sólo mandiles y aguadoras, cuyo atuendo les ha supuesto a las integrantes 120 euros. Los bastones de mando se los ha regalado un amigo ebanista. En esta sociedad pagan 25 euros por participar, cantidad similar a la de los mayores de Marianistas, que cubren su salida con 30 euros. «Cada colegio o cada sociedad paga cantidades distintas».

El precio de la cantera

Son 5.500 los niños que el día 20 saldrán en la Tamborrada Infantil. Todos ellos recogen su uniforme en el centro escolar, en su compañía. Depende también de cada colegio la fianza que se aporta, hay cuotas de 12, de 15, de 25 euros... Y hay padres que deberán devolver el uniforme previo paso por la tintorería y otros que sólo tendrán que depositarlo una vez concluida la fiesta. Juan Carlos López, encargado de los chavales de Marianistas, un veterano en estas lides, explica que cada año es necesario renovar cuatro o cinco trajes y que, además, cuando hay presupuesto, se encargan nuevos con medidas menos estándares, aunque lo cierto es que las polainas han solventado las antiguas diferencias entre quienes son más altos y más bajos, ya que no permiten ver si el pantalón queda por encima del tobillo a más de uno.

Eso sí, conllevan la exigencia de que los chavales lleven calzado negro, otro desembolso que dependerá de la calidad de los zapatos. Es obligatorio también que niños y niñas lleven guantes blancos, que pueden encontrarse por 0,80 euros, aunque su precio suele rondar el euro.

El coste de los trajes, sin embargo, corre a cargo de los centros escolares. Los privados, recuerda López, los han ido renovando poco a poco, casi siempre recurriendo a la misma modista. Los públicos recibieron un empujón económico importante para sus uniformes a principios de los años 80, cuando el Ayuntamiento pagó los nuevos atuendos. El precio del napoleónico más clásico ronda los 150 euros, una cantidad a la que habría que añadir el coste de un sombrero que, sobre todo, teme a las consecuencias de la lluvia. La mayoría de los colegios colocan una madera sobre el cuero del tambor para conseguir el barril, aunque, el próximo domingo, unos cuantos chavales tendrán alguna sorpresa.

La vestimenta de las niñas aguadoras, Marianistas es una de las pocas formaciones que ha incorporado esta figura, tiene un coste de 75 euros, más caro que el de las cantineras que puede rondan los 180, además del precio que pueda tener su cesta, de 15 a 30 euros aproximadamente. A estas cantidades habrá que añadir el precio del alquiler de los caballos, si los llevan, las banderas y estandartes o, incluso, las galletas o dulces que llevan las compañías infantiles que salen más tarde desde su posición inicial de la terraza de Alderdi Eder.

Claro que, en Donostia, no sólo son tamborreros los niños de la Infantil o los de Kresala. Todos saldrán la víspera, este año el viernes 18, a disfrutar en sus colegios a golpe de tambor. El precio de este juguete depende del material y el tamaño, y puede ir entre los tres euros del más pequeño, de plástico ligero, al más grande, de algo más de quince euros, eso sí, con palillos incluidos. Si el niño lleva delantal, éste superará los cinco euros, y quedan, para los más chiquitines, gorros de cocinero y tablas que no les pesen para que salgan a ver desfilar a sus primos y hermanos el día de la fiesta grande. Las tablas se reparten en bares, a veces en carnicerías. Cualquier establecimiento comercial tiene a su disposición un abundante surtido de guirnaldas de a 2,50 o de banderas a 18,90, eso sí, siempre en blanco y azul..





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