Josu, de Pasaia, ha compuesto misas, cuentos musicales y arreglado temas de Queen y U2. Director del coro Illunbe Gazte, trabaja en una marcha de tamborrada para Ur Gain.
Begoña del Teso | DV. San Sebastián
Nos juntamos en el bar frente a la iglesia del barrio de Loiola una noche de lluvia y viento. El maestro Elberdin ya había estrenado las obras Dragoi bakartia y Alami y andaba enredado con una composición muy especial: una marcha de tamborrada encargada por la sociedad pasaitarra Ur Gain para las celebraciones en julio de su cincuentenario. Hablamos de cómo se escribe una tamborrada en este siglo XXI. Hablamos de Sarriegui. De Offenbach. De txistularis. De Albéniz. Y de José Luis Ansorena.
- No he conocido a nadie que compusiera marchas de tamborrada. Permítame, ¿cómo se hace? ¿Se puede jugar en un tatiago a tantos de tantos de este Milenio con ritmos electrónicos y heavy trash?
- Va a ser que no. Las tamborradas ya son algo clásico, tradicional. Pautado por los modos y las costumbres. Si como compositor quieres experimentar, arriesgar, ya tendrás otras ocasiones. Una marcha es una marcha. Una marcha de tamborrada es una marcha de tamborrada. La gente lo sabe. El pueblo lo sabe. Y tú, como compositor, debes saberlo.
- ¿Entonces?
- Sencillo, muy sencillo. Los referentes ya los tienes. Has de crear una composición de esquema sencillo. Pero, al mismo tiempo, será una composición muy pensada. Porque deberás plantear un bonito e interesante diálogo entre tambores y barriles. Crearás una obra que sea fácil de montar. Que no exija demasiados ensayos. Que pueda ser interpretada por todos. Recordarás que la escribirás muy distinta de ritmo y velocidad si va a ser tocada en parado o mientras desfilan.Tendrás también que tomar en cuenta la historia misma de la sociedad que te la ha pedido. Y la personalidad del pueblo al que esa sociedad, Ur Gain y Pasaia en mi caso, pertenece.
- Y si el maestro compositor acierta con todos esos requisitos...
- Pues recibirá el inmenso honor de que al poco tiempo todo el pueblo pensará que esa obra que él compuso en 2008 es tan antigua como las de Sarriegui. Mira, en Pasaia los niños caldereros cantan en el campamento. Empezaron a hacerlo hace cuatro años pero ya el pueblo asume que llevan haciéndolo toda la vida.
- Entendido. Eso quiere decir que Sarriegui acertó de lleno al plantearse toda su música de carnaval.
- Totalmente. Está tan bien estructurada, recoge con tanta finura el alma de los donostiarras, que nos resulta eterna. También Santesteban escribió música de tamborrada. Que se toca en conciertos y en ocasiones. Pero es en Sarriegui en quien nos reconocemos todos. Piensa en su vals del toro.
- ¿Sarriegui compuso un vals del toro?
- Mujer, sí., ¡el Iriyarena!
- Acabaramos.
- Es perfecto. Un ritmo de danza. Tiene su origen en los danbolinteros que avisan de que...
- Lo sé, lo sé. Avisan de que el toro va a salir.
- Anunciaban las sokamuturras, la suelta de vaquillas y los toros ensogados. Se trata de una forma musical intrínsecamente donostiarra, Cuando oímos Iriyarena nuestros pies se ponen a bailar.
- En el macanudo libro que Ansorena escribió sobre Sarriegui y Alberdania editó, se recuerda que la retreta y el tatiago son pasodobles...
- Lo son, sí. Pero en aquel tiempo el pasodoble no era una música tan taurina como ahora. Se trataba más bien de kalejiras para ser, igualmente bailadas. La retreta tiene un estilo muy señorial y el tatiago es más sandunguero.
- En tiempos de Sarriegui había soldados por todas partes: carlistas, liberales, franceses, portugueses.
- Claro. Y su música fue fuente de inspiración para Don Raimundo, que casó mayor, fue concejal liberal, profesor de la primera academia musical (embrión del Conservatorio) de esta ciudad, y presidente de la cámara mercantil. Resumiendo, la diana es una parodia de la música militar. Empieza lenta como toda marcha pero luego gana ritmo en una soberbia invitación a la fiesta.
- La polca venía de Bohemia, ¿no?
- De la Bohemia elegante, exquisita, centroeuropea del XIX. Se puso de moda allá y luego se extendió por los salones de toda Europa. Sarriegui se hace eco de su presencia en las mansiones de los nobles donostiarras y la incluye en su repertorio. La polca es la composición del día de San Sebastián que tiene más música y menos golpe.
- ¿Quiere decir más instrumento y menos tambores?
- Talmente. Tambores y barriles participan menos en la polca, que se toca de forma muy elegante. Demuestra también el orgullo y el sentido musical de los donostiarras: la escuchan no firmes, pero sí con muchísimo estilo.
- ¿Y esas caballerías de gallos y viejas, esos ataques de herriko semes?
- Son obras que Sarriegui pensó como acompañamiento musical para aquellos amigos que en carnavales se disfrazaban de gallos, viejas o herriko semes. No les puso ni tambores ni barriles porque no eran tamborrada sino comparsa. Se añadieron más tarde. Cuando las incluimos en nuestro repertorio de estos días de enero.
- Sarriegui sería un fino instrumentista.
- No creas. Tocaba algo el piano y un poco el violín. Su instrumento era la guitarra. Con ella improvisaba y componía.
- Murió famoso, en 1913...
- Se conserva la silla en la que estaba sentado cuando le falló el corazón. Charlaba, como a diario, con sus amigos en la rebotica de la actual farmacia Yurrita.
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