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¿QUIÉN ES ESE SEÑOR DE GAFAS? Raynald Denoueix ha visitado Zubieta esta semana. Cuando le vio, Darko Kovacevic se fue a la banda y le dio un cariñoso abrazo. Rekarte, Mikel Alonso, Aranburu y Xabi Prieto también saludaron al entrenador francés. Mientras tanto, el resto de realistas bien podrían haberse hecho una pregunta: ¿y ese señor de gafas quién es? Sólo cinco de los veinticinco componentes de la plantilla coincidieron con Denoueix, cuando aún no hace ni tres temporadas que dejó la Real. Esa falta de continuidad es una de las razones de la crisis deportiva por la que atraviesa el club, falto de una línea de acción lógica y en manos de la improvisación, las más de las veces. En cualquier equipo es fundamental la existencia de unas líneas maestras, una forma de hacer las cosas que defina al grupo y a las que todo el mundo tenga que atenerse. El cambio por el cambio, entre otras razones por no dar valor a lo que se tiene y pensar que todo lo de fuera es mejor, erosiona las vigas maestras de cualquier colectivo. La Real, de un tiempo a esta parte, está perdiendo muchas referencias, demasiadas. Por eso, la renovación de Mikel Aranburu es una gran noticia y señala el camino a seguir. Es un futbolista comprometido con los colores y en el que gran parte de la grada identifica lo que es la Real. Por eso es el jugador mimado de Anoeta. El mensaje que manda Aranburu puertas adentro del vestuario es contundente y no deja margen para el achique de espacios: soy Mikel Aranburu y renuevo sin saber si la temporada que viene vamos a jugar en Primera o en Segunda. Esas son las reglas del juego, reglas duras, pero las que hay. Eso es posible porque, afortunadamente, la vorágine de cambios aún no se ha llevado todo por delante. Por eso es importante tener referencias en el vestuario. Si renueva Aranburu ahora, establece una pauta. No porque haya marcado mil goles y sea la figura en todos los partidos, sino porque es una referencia dentro y fuera del campo. Tiene autoridad moral. Los equilibrios dentro de un equipo de fútbol -dentro de cualquier grupo humano- no siempre se sustentan en lo que está a la vista de todos. Esa autoridad no se impone, se gana y no hay muchos aranburus en la Real. Un equipo necesita referencias, jugadores que cuando hacen o dicen algo marcan pautas. Futbolistas que pueden ir a abrazar a Denouiex y no se quedan preguntando quién es ese señor de gafas. |
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