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Destino inevitable IÑAKI IZQUIERDO| Análisis | 27.10.06 El ídolo de toda una generación de realistas, el técnico que quiso construir una nueva Real, el entrenador que obró el milagro en La Manga del Mar Menor ya no está en la Real. José Mari Bakero se topó de bruces con el destino inevitable de todos los entrenadores, la destitución. Tarde o temprano ningún entrenador resiste el paso del tiempo, aunque Bakero no pensaba estar tan poco tiempo al frente de la Real. Si algo ha caracterizado a Bakero en su paso por la Real ha sido su energía desbordante y su capacidad de generar unión en el vestuario, que ha estado con su entrenador hasta el último minuto. Pero Bakero no ha conseguido sacar rendimiento deportivo a una plantilla hecha a su medida -ha hecho diez fichajes- y ningún entrenador resiste el inexorable veredicto de los resultados. Futbolísticamente, el equipo que se encontrará, seguramente, Lotina, está mal. No ha conseguido dotarse de unos automatismos mínimos imprescindibles en la máxima competición y más en un equipo en el que las individualidades se deben supeditar al colectivo. La Real no juega bien al fútbol y tiene muy pocos puntos. Los dos problemas son peliagudos y las soluciones, difíciles. |
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