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Estilos opuestos IÑAKI IZQUIERDO| El Análisis | 15.10.06 La fábrica de coches Volkswagen tiene un equipo de fútbol, el Wolfsburgo. Juega en la Bundesliga pero solía pasar sin pena ni gloria. Un día, alguien pensó que además de venderles coches, la fábrica podía hacer algo por sus vecinos y propuso que se invirtiera más dinero en el equipo de la ciudad. Una de las ideas que surgieron fue típicamente alemana. Como por mucho dinero que se invierta el Wolfsburgo no podrá nunca alcanzar al Bayern de Múnich o al Borussia Dortmund, la clave del éxito es tener escuelas propias por el mundo, fabricar talentos antes que nadie y llevarlos a Wolfsburgo, para pasmo de los rivales. Ni cortos ni perezosos se fueron a ¿Argentina! Nada más llegar descubrieron la evidencia: la idea de crear escuelas de fútbol no sólo no era nueva sino que en todo el país había una red completísima de detección de jóvenes jugadores. Lejos de agachar la cabeza, los alemanes pusieron en marcha lo que mejor se les da, su sentido práctico. Con el dinero en la mano se fueron al Monumental de Buenos Aires, preguntaron a River Plate por su gran figura, les dieron el nombre de Andrés D'Alessandro, pagaron y se volvieron con él a Alemania. Rápido y eficaz made in Germany. Pero, por lo que sea, el Cabezón nunca se encontró a gusto en Alemania y su carrera estaría ahora en el limbo si no fuera porque el Papa acaba de declarar que no existe. Donde sí está seguro D'Alessandro es en el Zaragoza, seguramente el mejor equipo para él porque tiene un entrenador al que este tipo de jugadores le encandilan y nunca se cansa de ponerles pase lo que pase. Liberado a medias del yugo alemán, tampoco triunfó en la segunda vuelta de la última Premiership cedido en el Portsmouth. El centrocampista argentino trata de ser quien le dijeron que era y aún no ha podido demostrar que es. Con la tremenda jerarquía de Aimar a su lado, D'Alessandro jugará desde una posición secundaria, más liberado, sin la presión de ser el fichaje más caro de la historia. Estos jugadores representan un fútbol con muchos adeptos pero totalmente opuesto al que defiende la Real. El equipo blanquiazul compite con otro tipo de valores futbolísticos, profundamente enraizados en su tradición de club, unas virtudes más que válidas para jugar al más alto nivel y útiles para conseguir el primer triunfo. |
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