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Dejen jugar a la Real

IÑAKI IZQUIERDO | 07.05.06

La Real se juega hoy una parte importante de la temporada y lo mínimo que se puede exigir es que al equipo le permitan luchar en igualdad de condiciones, es decir, todo lo contrario de lo que sucedió en Cádiz. En el Ramón de Carranza el árbitro, la persona encargada de impartir justicia, se dedicó con constancia y efectividad a todo lo contrario y consiguió que la Real, primero, no pudiera jugar y, finalmente, que no pudiera ganar.

La Real es un club que respeta a sus rivales y a los árbitros, que desarrollan su labor en Anoeta en unas condiciones que no tienen en ningún otro lado. Las protestas son escasas, la presión de los jugadores es mínima y jamás hay declaraciones incendiarias de los directivos. Y eso, que deberían ser cuestiones apreciadas por los árbitros y puestas como ejemplo, se convierte en todo lo contrario, porque la realidad demuestra que se premia a quien no respeta a nada ni a nadie.

Por todo eso, no extraña que muchos realistas tengan la sensación de ir de tontos por la vida, cuando lo que sucede es que la Real va por la vida como hay que ir. No son la afición ni el equipo quienes deben cambiar y subirse al carro de la antideportividad, por mucho que dé beneficios, sino que son los árbitros quienes tienen la obligación de que se respete el reglamento, todo lo contrario de lo que hizo Esquinas Torres en Cádiz.

No hay ningún motivo para pensar que el árbitro de hoy vaya a seguir por esa senda. Todo lo contrario. Lo normal es que lleve el partido por unos cauces razonables, se equivoque unas veces y acierte la mayoría, pero no condicione el juego y castigue a un equipo porque protesta menos o por otro tipo de razones. Lo de Esquinas Torres fue lo más grave de la temporada, pero no el primer atropello que sufre la Real este año. Por si alguien no se acuerda, Aranburu sigue lesionado por algo que no fue ni falta, según Pino Zamorano.

La Real no pide que le den nada, sino que no le quiten. Sólo con eso, el partido de hoy habría sido el más tranquilo del año, porque la Real estaría salvada. No se puede permitir que una persona juegue con el trabajo de todo un año de un club y de un grupo de profesionales con la irresponsabilidad, incapacidad y descaro con el que actuó Esquinas Torres en Cádiz.

Si el señor Fernández Borbalán deja jugar hoy a la Real, la salvación es un hecho.

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De: Uno de la Real

16/01/2008 a las 16:58:31

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