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Born in the USA

IÑAKI IZQUIERDO | El Análisis | 04.11.06

El césped del Ciutat de Valencia da pena verlo. Una auténtica calamidad. Pero eso no importa porque fue por una buena causa: Bruce Springsteen. El Boss actuó aquí hace unos días y dejó la hierba hecha unos zorros, pero la hierba crecerá y si no crece qué más da. Además, en honor a la verdad, tampoco es que estuviera mucho mejor antes del concierto.

La hierba se planta, crece (si la riegan), se corta y así sucesivamente. En cambio, el arte permanece. No está el Jefe en su momento de máxima comunión con las masas, entregado a un viaje a las raíces musicales de su país, con la Seeger Sessions Band, pero sigue siendo el jefe. Más de 25.000 personas destrozaron el césped del estadio de Valencia sin necesidad de que Springsteen rescatase el Born in the USA ni ningún otro de sus éxitos rockeros.

Esta vez, el público, que ya empieza a ser veterano, vibró con versos de la heterodoxia de la América profunda, de la lucha contra el Comité de Actividades Antiamericanas del senador McCarthy y no con los himnos estilo Born in the USA de principios de los años 80, cuando Springsteen recorría otros caminos y la Real ganaba Ligas.

Los tiempos cambian y lo bueno permanece. Nunca se pasa de moda, aunque evoluciona. En la música, en el arte, en el deporte, en la vida. Probablemente, la Real empiece hoy a reinventarse en un campo antiguo, viejo y malo, donde valores antiguos, eternos y buenos siguen siendo vigentes, veinte años después. Del mismo modo que a Springsteen no se le puede pedir que vuelva a componer Born in the USA, a la Real no le puede pedir que gane la Liga. Del mismo modo que Springsteen sigue hoy más vigente que nunca, la Real sigue siendo un club importante, diferente en su lucha por acomodarse a los tiempos.

Hoy, con la hierba destrozada por el arte, la Real empieza la búsqueda de sí misma en el laberinto de la máxima competición. Lo hace ante un equipo que representa bien el cambio de los tiempos, con jugadores que en su currículum lucen pasado en equipos como Juventus, Olympique de Lyon, Arsenal y demás grandes de Europa. Lo hace con su decidida vocación de permanencia en la élite ante proyectos que sólo son presente y no se preocupan del mañana.

No puede la Real permitirse ese lujo. No quiere hacerlo. La Real es ayer, hoy y siempre, y eso exige un esfuerzo y dedicación constantes y, muchas veces, ingratos. Hace 20 años que Springsteen no compone una canción como Born in the USA, más de 25 que no escribe algo como The River, pero el camino sigue, la eterna búsqueda de la poesía continúa. La Real también sigue buscándose, aunque sea sobre una hierba como la de Valencia.

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De: Uno de la Real

16/01/2008 a las 16:58:31

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