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Varios viajes a Zaragoza Zaragoza es uno de esos destinos a los que se viaja sabiendo lo que hay. Más allá del equipo y el entrenador de turno que haya cada año, Zaragoza significa partido de verdad. Lo mismo que significaba, significa todavía, San Sebastián. Como este tipo de equipos no son flor de un día, lo que sucede en estos campos sirve para analizar trayectorias y para extraer lecciones de cómo funciona el fútbol. Se podrían repasar decenas de partidos entre la Real y el Zaragoza en La Romareda, pero recordar algunos de los últimos viajes sirve para darse cuenta de lo cambiante y difícil que es este mundo. Hace sólo cinco años, la Real llegó a Zaragoza después de la primera jornada de Liga. No se jugó allí la segunda. Se jugó una eliminatoria de Copa, con el Zaragoza en Segunda División. La salvación agónica del año anterior a cargo de Olabe aún estaba fresca y la derrota en Zaragoza, contra diez, desató fuertes críticas. Aquel día jugaron Xabi Alonso, Aranburu, Karpin, De Pedro, Nihat, Kovacevic... La Real volvía a las andadas, perdiendo contra un Segunda... Nueve meses más tarde casi gana la Liga. La Romareda apenas se acordaba ya de que sólo tres meses antes había descendido y celebró con alborozo la victoria... Desde aquel día, la Real ha vuelto a Zaragoza más veces. Un par de victorias locales por la mínima y otra visitante, también por la mínima, son el resultado. Ese triunfo realista llegó el año pasado, cuando el Zaragoza ya se sentía de nuevo cómodo en Primera y pensó que la Real sería presa fácil. La Real llegó a La Romareda preocupada, porque contaba sus salidas por derrotas. Había jugado tres partidos lejos de Anoeta. Ganó. Era la séptima jornada de Liga y se colocó octava en la tabla. Las visitas a Zaragoza demuestran que en el fútbol nada es lo que parece, que dos y dos quizá no sean cuatro y que la excepcionalidad es la norma. Hoy, después de 24 jornadas y no haber ganado ningún partido fuera, la Real regresa a su cita con Zaragoza, una cita casi anual que habla muy bien de la importancia de estos dos equipos. Y la Real necesita ganar. Y para ganar necesita goles, y sólo ha marcado dos fuera de Anoeta. Y Diego Milito, él solo, ha marcado más goles que toda la Real. ¿Y qué? La Real necesita ganar y, aunque todos los datos señalan que su rival está mejor situado para conseguir ese objetivo, el equipo blanquiazul ha viajado las veces suficientes hasta Zaragoza para saber que nada es lo que parece, que el fútbol depara sorpresas y que nunca hay nada escrito. |
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