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En la grada de Gal sólo se hablaba de Garrido, que no jugó en su pueblo La Real sigue sin chispa y tampoco pudo pasar del empate contra el Real Unión
IRUN. DV. Aunque los tiempos han cambiado, la rivalidad historica entre Real Unión y Real Sociedad siempre flota en el ambiente cuando se miden los dos equipos. Algunas entradas y algunos comentarios en la grada dan fe de que estos duelos tienen algo especial, aunque hace mucho que los dos clubes tomaron caminos distintos y ya sólo se cruzan en ocasiones especiales, como el amistoso de ayer. Un partido raro, porque hasta que pasaron muchos minutos casi nadie se fijó en lo que pasaba en el césped. El traspaso de Garrido al Manchester City iba de boca en boca, y más siendo irunés el protagonista. Cuando la gente entró en materia, no se había perdido gran cosa. La primera mitad resultó anodina, sin apenas ocasiones. La mejor fue un disparo de Stevanovic desde el borde del área, que golpeó en la defensa. La Real dominó más y siguió intentando tocar por bajo. Para ello, el centrocampista más retrasado fue Aranburu, buscando más calidad y fluidez con el balón. Gari Uranga también buscó algún remate ante un Real Unión sólido atrás y contundente en el centro, donde Unai Torres vio una amarilla tras un par de entradas excesivas. El partido resultó de más entidad que el del sábado en Azpeitia, pero la Real tampoco supo encontrar el camino para superar a su rival de tres cuartos de campo en adelante. De hecho, en la reanudación, Riesgo tuvo que emplearse a fondo en más de una ocasión. Esta vez, Coleman no hizo dos onces distintos, sino que fue realizando cambios sobre la marcha. En el descanso sólo sustituyó a los centrales, y luego fue retirando a Aranburu, Prieto, Stevanovic y a los laterales, para dar minutos a los hombres de banquillo. El Real Unión hizo algo similar. Los locales asimilaron mejor el carrusel de cambios y pusieron en apuros a Riesgo en el inicio del segundo tiempo. Además, el control del juego era unionista, pero mediado el segundo tiempo la Real se rehizo y pasó a dominar más y llegar con más peligro. Un gol anulado por fuera de juego a Oskitz fue el preludio del tanto realista, anotado por el mismo delantero pasaitarra, que, tras un preciso pase en profundidad de Álvaro Novo, batió por bajo a Otermin. El Real Unión pareció acusar el golpe, pero en una jugada por la banda izquierda, Estrada, que había pasado al lateral tras la lesión de Gerardo, derribó a Eneko Romo dentro del área. Iñaki Castro transformó el penalti, a siete minutos del final. A partir de ese momento apenas hubo ya acercamientos a las porterías rivales y la Real firmó su segundo empate consecutivo en dos partidos en los que ha adolecido de las mismas carencias, fundamentalmente en la parcela creativa, con problemas evidentes para profundizar, romper líneas rivales y crear peligro arriba. Coleman sigue probando y deberá seguir insistiendo. |
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