
Con la plaza de Urdanibia como centro neurálgico de la fiesta, un año más, miles de ciudadanos se dieron cita para celebrar Santo Tomás.
Puestos con una gran variedad de productos autóctonos, un escenario ocupado por numerosos grupos de trikitilaris y dantzaris y varias txosnas repletas de txistorra dieron cuerpo a la tradicional feria irundarra, que se desarrolló durante toda la jornada acompañada por un tiempo inmejorable.
La cita arrancó a las nueve y media de la mañana, cuando todos los puestos estaban ya montados y los cochinillos, las gallinas, los corderos y el resto de los animales descansaban en sus jaulas.
Estos causaron gran expectación entre los más pequeños, mientras que los mayores, atraídos por el rico olor, abarrotaron las txosnas que a partir de las diez de la mañana y hasta medianoche no cesaron su actividad. Con el comienzo de las actuaciones musicales, a partir de las 11.00, comenzó a llegar la mayoría del público, ataviado con su traje de casero. Y con él se crearon las colas, la más numerosa en el puesto de talos. Como suele ser habitual, estos tuvieron gran demanda acompañados, sobre todo, de txistorra, aunque también de chocolate y queso.
Los tradicionales concursos de frutas y verduras; miel y animales de granja, organizados por el Ayuntamiento, tampoco faltaron este año en la feria. En el transcurso de la celebración, se dieron a conocer los nombres de los ganadores: María Guadalupe Echeveste, de Irun (frutas y verduras); José Antonio Tolosa, de Irun (animales) y José Zurutuza, de Lezo (miel).
La fiesta continuó durante toda la tarde, con la participación de multitud de gente, kilos de txistorra y mucha música en directo.