
El realizador menciona Donostia como posible escenario de un filme. No sería una mala forma de agradecer el Premio Donostia que Woody Allen recibió en el Festival Internacional de Cine de 2004.
Seguramente tenga más de sueño que de realidad, pero la mera posibilidad de que Woody Allen rodase una película aquí, entre nosotros, hace disparar la imaginación de los cinéfilos guipuzcoanos.
El propio director neoyorquino dio carta de naturaleza ayer a esta posibilidad. Lo hizo en Cannes, donde ha estrenado, fuera de concurso, 'Vicky Cristina Barcelona', rodada en la ciudad que aparece en el propio título. Ante un grupo de periodistas españoles, Allen afirmó que le gustaría volver a rodar en la Península.
Lo que no está tan claro es en qué punto. El teletipo redactado por Boquerini, de la agencia Colpisa, transcribe estas frases del realizador: «Quiero volver a rodar en España. Ahora estoy acabando una película en Nueva York, y después tengo otros compromisos, pero quiero volver a rodar, ya sea en Barcelona, en Madrid, en San Sebastián o en alguna otra ciudad española. Me gustaría pasar un tiempo en una de estas ciudades con mi familia, escribir ahí un guión y luego rodarlo».
Además de San Sebastián, Madrid y Barcelona, Woody mencionó también en la conversación Oviedo, que conoce desde que recibió allí el Premio Príncipe de Asturias, y Bilbao, cuyo museo Guggenheim visitó cuando dio un concierto.
Pasada su larga época en la que rodaba casi exclusivamente en Nueva York, el realizador, guionista, actor y clarinetista de 73 años ha abierto el mapamundi a la hora de localizar la obra que, con gran precisión, filma cada año. Londres, en el caso de Match Point, Scoop y Cassandra's dream, y, en esta última ocasión, Barcelona, han sido los escenarios de sus últimos rodajes.
¿Podría ser San Sebastián la siguiente de la lista? No sería una mala forma de agradecer el Premio Donostia que Woody Allen recibió en el Festival Internacional de Cine de 2004. El popular realizador fue la estrella indiscutible de aquella edición, que se inauguró con el estreno mundial de su película Melinda y Melinda.
No sería aquella la última ocasión en la que la singular figura del veterano neoyorquino se pasease entre La Concha y el Kursaal. Regresaría a «una de las ciudades más bellas y encantadoras del mundo», como declaró, pero no como cineasta sino con su otra faceta como músico de jazz tradicional.
En diciembre de 2007 volvería al Kursaal para tocar el clarinete junto con su New Orleans Jazz Band, con la que ya había estado también en la que fue su primera visita, en setiembre de 2003.
A ese posible futuro rodaje en una ciudad española habrá contruibuido el buen sabor de boca que conserva de su estancia en Barcelona para dirigir a Javier Bardem, Penélope Cruz, Scarlett Johansson y Rebecca Hall en Vicky Cristina Barcelona. Ayer mismo comentó en Cannes que «fue una experiencia muy agradable. Además tenía unos amigos que tocaban música, así que pasé mucho de mi tiempo libre tocando jazz. Fue una temporada muy muy agradable».
Puestos a fantasear con un posible rodaje de Allen en una ciudad tan cinematográfica como San Sebastián, no iría desencaminado pensar que el director de fotografía fuese, como en Vicky Cristina Barcelona, el eibarrés Javier Aguirresarobe, a quien Allen califica como «maravilloso. Tuve suerte de trabajar con él». Ya habrá donostiarras que se imaginen como extras...
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