
El Nobel Darío Fo y su mujer, Franca Rame, firman dos de los tres monólogos que integran la obra 'The con mujeres' sobre el maltrato a las mujeres
La compañía donostiarra Teatro Estudio ofrece hoy en el Aula de Cultura de DV la obra The...con mujeres. El espectáculo se compone de tres monólogos. Dos de ellos, Una mujer sola y Una puta en el manicomio, están escritos por el Premio Nobel de literatura Darío Fo y su mujer, Franca Rame. La tercera pieza, Dorita Mayalde cocinera, es de Alberto Miralles.
En 'Una mujer sola', interpretada por Karmele Alza, la protagonista se ha convertido únicamente en un ama de casa que, como explica el director del montaje y de Teatro Estudio, Manolo Gómez, «vive prácticamente encerrada, con un marido que nunca ha sido capaz de cuidarla y que, además, reacciona de una forma muy posesiva a un incidente que ocurre».
En 'Una puta en el manicomio' la actriz que interviene es Mercedes Galiana. Encarna a una prostituta que habla de su trabajo con la gente, especialmente con los hombres que se acercan a ella. «Les habla de sus sentimientos y del de otras mujeres que como ella están ejerciendo una profesión que no es exactamente la que les hubiera gustado tener». Por su parte, la mujer que retrata Miralles en Dorita Mayalde cocinera, y que interpreta Esther Remiro, es bien diferente. «Ella es de las que opina que no hay lugar para la resignación, que ante la acción, reacción y que nada de aguantar un trato incorrecto por parte de su pareja». Manolo Gómez piensa que «algunas veces en la profesión teatral nos solemos olvidar del público».
En la selección de los monólogos que componen 'The... con mujeres' tenían dudas «de si estos textos de finales de los setenta y principio de los ochenta seguirían vigentes, pero pensamos que podía ser así porque cerca de nosotros veíamos acontecimientos similares a los que se cuentan en las obras. Las tres tienen que ver con el maltrato a la mujer. En el caso de Franca Rame y Fo ellos aportan un punto de ironía porque opinan que un tema trascendente sin ironía se olvida más facilmente, lo contrario que ocurre si mientras el espectador sonríe se le hace reflexionar».
La actualidad les ha hecho ratificarse en la elección de estos monólogos. «Las noticias nos hablan cada dos por tres de sucesos en los que generalmente hay una mujer maltratada». La dura realidad la han podido comprobrar a pie de escenario. «Un día, al finalizar la obra, una mujer se acercó a una de las actrices y le dijo que la función había contado muy bien su historia. Solemos pensar que estas cosas se producen casi en el ámbito de los desconocido para nosotros, pero no es así, lo tenemos muy cerca». En la compañía han decidido seguir con esta obra viva en su repertorio porque «el espectador puede pasar un rato divertido e interesante a la vez». También «porque creo que puede ayudar a una pequeña reflexión», apunta Gómez.
La representación dentro del Aula de Cultura de DV les apetece especialmente porque «en otras ocasiones que hemos participado nos hemos dado cuenta de que viene un público muy receptivo y eso para nosotros es esencial, nos ayuda bastante y nos alegra. Supongo que será porque aquí se habla de muchos temas y el público está acostumbrado a escuchar».