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Novela - Santos Bregaña

Iker y el misterio de las cacaletras de Santos Bregaña

'Iker y el misterio de las cacaletras', el niño que encontraba pistas en las heces

Unai Maraña| 02/03/2009

Para su creador, el diseñador Santos Bregaña, es «la primera novela negra infantil». Han constituido una editorial para «hacer algo diferente» y dar continuidad al proyecto

'Iker y el misterio de las cacaletras', el niño que encontraba pistas en las heces

Santos Bregaña no es escritor, sino diseñador, y de éxito: su estudio, Laia, ganó el año pasado el premio del neoyorquino Arts Director Club -«el Oscar del diseño gráfico»- por su trabajo para el restaurante de Andoni Luis Aduriz, el Mugaritz, en Errenteria. Las vajillas de Laia se pueden encontrar en restaurantes de Australia, New York «y en el más prestigiosos de Tokio». Pero Santos tuvo una idea literaria. Imaginó a un niño, Iker, travieso, inquieto e imaginativo. Iker se ve envuelto en un lío y debe descubrir al culpable. Las pistas, en forma de letras, las encontrará en sus heces. «Una marcianada», admite Bregaña.

Una rareza, desde luego, en un mundo en el que «los libros se acaban pareciendo mucho todos», lamenta Bregaña. El diseñador conoce el sector editorial, tiene «mucha experiencia» en el diseño de libros y ha trabajado con editoriales de todos los tamaños. Y ha aprendido que las editoras «están en manos de personas más dedicadas a la venta que a la creatividad. Te piden libros dirigidos a un público con unas características concretas. El que manda es el vendedor, con la coartada del mercado», asegura.

Entre amigos

Frente a esta monotonía, Iker y el misterio de las cacaletras es un libro «muy poco convencional en todos los aspectos». Por eso, a Bregaña no le quedaba otra, si no quería «pasar por el aro de las grandes editoriales», que editarlo él mismo. Decidió arriesgarse y crear la editorial Zunzarren para hacer «algo completamente diferente» con la confianza de que «igual los niños son más inteligentes de lo que los analistas del mercado a veces se creen».

Bregaña explica su obra y el trabajo que hay detrás siempre en plural, porque este libro no habría sido posible sin la colaboración desinteresada de sus amigos, el guionista pamplonés Raúl Nagore, que dio forma al relato, y el ilustrador donostiarra Guillermo Ganuza, que tampoco habían hecho antes un relato infantil. Los tres han trabajado «una barbaridad de horas gratia et amore durante un periodo muy largo. Si no, este producto sería inabordable». La otra circunstancia que ha hecho posible que Iker vea la luz son las condiciones «muy favorables» que les ha puesto la imprenta para que puedan pagar «lentamente».

Para poder distribuir los mil ejemplares editados, Bregaña tuvo que acudir a una distribuidora «que atiende a las cosas pequeñas; si no, no hay manera». La escogida fue Bitarte, que ya ha colocado el relato en librerías de su área de actividad: Euskadi, La Rioja, Navarra y Aragón. La intención de Bregaña es extender la venta a todo el Estado, para lo que irá «poco a poco pactando con distribuidoras pequeñas. Es la única forma».

Historia inteligente

Bregaña, Nagore y Ganuza ya tienen motivos para estar «muy contentos». «Lo más ilusionante ha sido que hemos conectado muy bien con el mundo de los niños de nuestro entorno», celebra Santos. A los pequeños, obviamente, les llama la atención la parte escatológica, pero Bregaña recuerda que Iker y el misterio de las cacaletras es a la vez «una historia inteligente con un valor didáctico, por lo que satisface todos los intereses». El argumento «tiene varias capas y sorpresa final», aunque Santos anima a los más perspicaces a descubrir las pistas que revelan antes el misterio.

La estética, de vivos colores, es más cercana al cómic que la de los relatos infantiles al uso. Bregaña celebra que la parte plástica «engancha» incluso a los pequeños que no entienden la historia. Los creadores aspiran a dar continuidad a las peripecias de Iker convirtiéndolas en colección. Cada número mantendrá su «carácter didáctico, huirá de lugares comunes y jugará con algún que otro toque subversivo», que en el caso de El misterio de las cacaletras viene dado por la escatología.

Otro de los rasgos distintivos del relato es que se trata «posiblemente, de la primera novela negra infantil», ya que imita el tono de las novelas de detectives. En próximas entregas, se adaptarán otros géneros de ficción. La doble aventura, editorial y literaria, de Iker y el misterio de las cacaletras ya está a prueba en las librerías y en la web de Bitarte. Los niños tienen la última palabra. «A ver si acertamos», espera Bregaña.


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