
Juanra Viles, el que fuera batería del grupo Duncan Dhu, vuelve al panorama musical con un nuevo trabajo discográfico bajo el brazo. 'En buena compañía' es el título del disco «cuya música recuerda a los ochenta y sus letras invitan a la vida»
Fue batería de Duncan Dhu en los inicios del grupo, entre 1984 y 1989. Luego vivió otras aventuras musicales pero hace quince años lo dejó. Ahora vuelve con 'En buena compañía': canta, ha compuesto las canciones y ha contado con la colaboración de antiguos compañeros como su amigo Diego Vasallo.
El disco, ya a la venta, es 'ochenteno' en la música e invitación a la vida en las letras.
Te presentamos un fragmento de uno de los temas del álbum 'En buena compañía'. Escucha cómo suena el tema 'A no ser':
**Single 'A no ser'
Hace ya veinte años que abandonó aquel grupo donostiarra de referencias míticas, pero a Juanra Viles no le importa que le sigan llamando «el tercer Duncan Dhu». «Suena al tercer hombre y a Orson Welles, que me encantan, y tiene un punto de misterio», sonríe ahora. Viles se hartó un día del circo que rodea el mundo de la música y dijo adiós a todo eso. Estudió, viajó y termínó en un destino tan poco rockero como el mundo de la banca, donde trabaja ahora, en la vertiente de formación y comunicación.
Pero como le dijo un día su amiga Contxu Uzcudun, «la música es una novia de la que nunca terminaré de desengancharme». Y así, hace un año recuperó la guitarra y empezó a tejer melodías y a escribir letras. Con su primo Emilio Facal (con quien formó al principio de los 90 el grupo Emirra, que fue su transición entre los Duncan y el retiro musical) comenzó a cantar con su propia voz, hacer arreglos, grabar con amigos músicos como Alex y Juan Zulaika, pedir coros a su colega Diego Vasallo... «Y nos encontramos con que nos había salido un disco».
«Primero pensé colgarlo en internet sin más, pero la gente que me quiere me empujó a editarlo», explica Viles. «Hablé con Iñigo Argomaniz y me ofreció editarlo en Insamuel, el sello de Get In. Y me hizo ilusión publicar el disco con Argomaniz, que había estado en los orígenes de Duncan Dhu. Era como cerrar un círculo afectivo».
Por eso el disco se llama «en buena compañía»: es el fruto de la colaboración de un puñado de amigos. La parte gráfica ha corrido a cargo de sus también colegas de Herederos de Rowan. Pero como dice Viles, «mis compañías son las personas, los libros, los discos o las pasiones que me han acompañado desde siempre. Es como si este disco se hubiera empezado a gestar en 1966, cuando con catorce años descubrí a The Clash».
¿Cómo es el disco? «Musicalmente es ochentero, pero cruzado con la programación electrónica que tanto me gusta». ¿Y las letras? Ahí Viles sí tiene todo un discurso: «Pienso que es una invitación a la vida, una corriente de optimismo, de vitalidad. Veo gente de mi generación que parece vivir en un tanatorio, como si su trayectoria ya estuviese cumplida y sólo le quedase esperar. Estamos vivos, hay que pisar el acelerador, aunque estemos en el último tercio...», asegura Juanra Viles. «Si algo tengo claro es que la destinataria de este disco es la gente de mi generación, «los que ya hemos cumplido los 40, sabemos que nadie es perfecto y arrastramos unas vivencias que no deben hacernos pensar que esto ya está cumplido, sino que lo mejor aún está por venir».
Esa filosofía queda desplegada en las letras de las canciones del disco, con títulos como Trae unas cuantas flores, Tu risa es como un vendaval o Brindis al sol. Todas han sido escritas por el propio Viles excepto la última, una original propina: una particular versión, deconstruida, de Waiting for the sirens’ call, del grupo New Order. El músico donostiarra pidio autorización a Bernard Sumner, de la banda británica, y éste le dio un entusiasta OK después de escuchar la versión.
¿Habrá directos? «De momento ni me lo planteo: eso requiere un trabajo que no está previsto ahora mismo». Pero en el fondo Viles admite cierto «gusanillo» por volver a actuar en público. Y al igual que su regreso a la música se ha ido gestando paso a paso con naturalidad, quizás el siguiente escalón sea la escena. Al tercer Duncan Dhu aún le va la marcha.
Conocieron el éxito muy pronto y sus vidas quedaron marcadas para bien y para mal por aquella experiencia. Juanra Viles y Diego Vasallo eran amigos desde la adolescencia y formaron varias bandas. Un día Mikel Erentxun les invitó a formar parte del naciente Duncan Dhu, del que Viles sería batería, y en poco tiempo sus discos vendieron millones de copias y llenaron estadios. «Tengo un recuerdo maravilloso de aquellos años, aunque quizás era demasiado joven para apreciarlos», dice hoy Viles. «Pero quedaron algunas canciones que son ya verdaderos clásicos».
Fue entre 1984 y 1989. Ese año Viles dejó la banda y Duncan Dhu siguió su carrera de éxitos como dúo. Las relaciones personales de Viles con los otros dos quedaron dañadas y hubo leyendas sobre aquella tormenta. Pero hace unos años, cuando el propio Viles publicó un libro que contaba desde dentro su experiencia en Duncan Dhu, se firmó públicamente la paz. Los tres posaron juntos. Viles y Vasallo siguen siendo los buenos amigos que fueron y la prueba es la colaboración de Vasallo en este disco, prestando su voz para hacer los coros en varias canciones. Con Erentxun la relación tambiés es buena. «Quería colaborar en el disco pero al final no llegamos a tiempo, y es una verdadera pena», apuntaViles.
Sigue viviendo en Donostia pero viaja mucho a Madrid por razones sentimentales y repite que es un disco generacional, «que invita a cumplir al menos uno de tus sueños antes de que pasen todos». Concluye con un secreto: «Creo que ellas lo entenderán mejor que ellos».