
La noche mágica del 'Jefe' ha llegado. Bruce Springsteen y la E Street Band irrumpirán en el estadio de Anoeta a las 22.00. Inicia en Donostia la recta final del tour europeo que concluye el domingo en Barcelona.
Han transcurrido 27 años de su primer concierto en España, hasta ocho de sus giras mundiales posteriores pasaron de largo pero el día ha llegado: el músico norteamericano Bruce Springsteen (Freehold, New Jersey, 1949) actúa esta noche por primera vez en San Sebastián.
Con su concierto en el estadio de Anoeta el rockero de New Jersey, que llegó a la capital guipuzcoana el pasado sábado, entra en la recta final de su gira europea (23 conciertos en 17 ciudades), que concluirá este fin de semana de forma multitudinaria con dos noches consecutivas en el Camp Nou de la capital catalana.
El concierto donostiarra de hoy forma parte del segundo tramo de recitales de presentación en directo del que hace su decimoquinto disco en estudio, Magic, que salió al mercado en octubre pasado y que ya paseó en un primer bloque de actuaciones a finales de 2007 que incluyó en noviembre una fecha en el BEC de Barakaldo.
Cuando el músico y su banda irrumpan esta noche en el escenario atrás quedarán los cuatro intentos frustrados de traerlo a la ciudad y, en palabras del promotor del concierto, Iñigo Argomániz, los ocho meses de la negociación «más dura» de su vida profesional que desembocaron en una oferta que rayó «lo criminal».
El Boss ha vuelto a la carretera con Magic respaldado por su banda de siempre, la E Street Band, que comparece con dos bajas significativas respecto a anteriores tours: la de su teclista durante 40 años, Danny Federici, fallecido el pasado abril de un cáncer de piel, y la de su esposa, Patti Scialfa, que apenas ha participado en el tour, aunque acompaña en la gira al rockero y padre de sus hijos.
Aunque tratándose de la figura de Springsteen la épica arrecia por doquier y diluvian los epítetos hiperbólicos, las crónicas de los conciertos de esta fase de la gira apuntan todas en una misma dirección: el boss rockea y noquea como en los viejos tiempos con una naturalidad pasmosa.
En contra de lo que hizo en las actuaciones del invierno pasado, cuando las canciones del nuevo disco constituían el eje del recital junto a una selección de clásicos, Springsteen y su banda han recortado la presencia de los nuevos temas, han alargado hasta cerca de las tres horas la duración de los conciertos, ampliado el número de canciones por noche y enriquecido el repertorio alternativo que manejan, con casi una docena de cambios por recital -casi medio concierto-, a partir de un listado de opciones repleto de canciones inusuales en sus últimos periplos. Todo salpicado con temas recuperados que no toca hace 20 años y versiones poco habituales en su set list, como Summertime Blues, o So Young and in Love.
Springsteen ha introducido respecto a la gira 2007 más de 20 nuevos temas ensayados que no barajaba en la primera parte del tour, con predominio de piezas compuestas y grabadas entre The River y Born in the USA, con inclusiones tan sorprendentes como Drive All Night, en Goteborg, que no tocaba con la E Street Band desde la gira de The River, o Cover Me, arrinconada durante décadas.
Prácticamente apenas una docena de los casi 30 temas que caen por velada han estado presentes en el 90% de los recitales de este 2008, un tour de alrededor de 65 conciertos entre Estados Unidos y Europa que cerrará a finales de agosto en Milwakee y en los que suele incluir algún recuerdo,homenaje o mención al fallecido Danny Federici.
Las fijas que apenas si han fallado en algún esporádico concierto son Radio Nowhere, Gypsy Biker, Promised Land, She's The One, Livin' in the Future, en los últimos conciertos Spirit in the Night, y la parte final antes de los bises -invariable como en 2007-, con The Rising, Last to Die, Long Walk Home y Badlands. En los bises suenan siempre Born To Run, Dancing in the Dark y American Land como cierre, reforzados con otras dos o tres propinas que bailan o se amplian por noche.
La recuperación del repertorio eje The River-Born in the USA no se ha limitado a los temas más conocidos: el Boss se ha descolgado de forma puntual con rarezas, descartes y caras b de ese periodo, como Trapped, None but The Brave, Stand on It, Held up without a gun, Downbound Train, Rendez-Vous, Roulette y hasta Janey don't you loose heart.
En lo relativo al montaje escénico, el artista vuelve a apostar por la austeridad y la sobriedad que presidió los conciertos de 2007, sin grandes engranajes complementarios salvo las dos pantallas que franquean el escenario central donde toca la banda, dispuesto un escalón por encima de una gran plataforma que se prolonga a izquierda y derecha hacia los dos laterales con sendas rampas. Ambas concluyen en dos pequeñas pasarelas que se adentran entre el público por donde se deja caer el ídolo. Una tercera está dispuesta en el centro.
La promotora organizadora del concierto Get In ha comunicado que todavía se encuentran disponibles un número reducido de localidades, alrededor de 600, que han podido ser puestas en circulación una vez realizados los últimos ajustes con el montaje escénico del artista. Después del pleno de U2, Springsteen, al borde del lleno, es el artista que mayor número de público, alrededor de 40.000 personas, ha metido en el estadio de Anoeta, por encima de los Rolling Stones, Pink Floyd y Depeche Mode.
Para los que sientan que el suelo se hunde bajo sus pies al terminar el concierto y no caigan en el desánimo, sirva como consuelo que el bajista Garry Tallent, en una reciente entrevista concedida a la revista Bass Player, ha declarado: «Tenemos nuevo material grabado para llenar un álbum, pero sin noticias sobre su edición o una gira futura». Ya queda algo menos.
Bruce Springsteen (voz, armónica, guitarras)
Steve Van Zandt (guitarras, coros)
Nils Lofgren (guitarras, coros)
Clarence Clemons (saxo, percusión)
Roy Bittan (piano, teclados)
Max Weinberg (batería)
Garry Tallent (bajo)
Charles Giornado (teclados)
Soozie Tyrrell (violín, percusión)