Ni golpean, ni cornean, ni pisan... como máximo, pueden causar aglún leve desperfecto con las chispas que desprenden. Sin embargo, sirven para provocar estimulantes usbidas de adrenalina que no sólo buscan los más pequeños. Con o sin coartada infantil, también hay muchos adultos que no se resisten al toro de fuego.
Antes incluso del momento de encender los artefactos que convierten toros de cartón en toros de fuego, quienes los portan se preparan a conciencia.
Recorrer a ese ritmo la noche donostiarra con el peso literal y metafórico del toro sobre los hombros no es una tarea sencilla. El 'pastor' no carga con tanto peso, pero también tiene una misión que cumplir. En realidad tiene varias...
Miramar, Andia, Hernani, Boulevard. Ese es el recorrido que completa cada noche el toro de fuego donostiarra, compartiendo protagonismo con los fuegos y el helado. La marea humana que invade las calles después del espectáculo pirotécnico añade emoción a las carreras.