[Foto: EFE/Juan Herrero]
Por suerte la lluvia se ha alejado de la costa guipuzcoana y Hondarribia vive su gran día sin miedo a las nubes. El Alarde tradicional de Hondarribia, en el que han tomado parte 20 compañías conformadas por unas 5.000 personas y en el que las mujeres únicamente participan como cantineras, ha partido a las 08.55 horas del paseo del Arbol de Gernika para, a continuación, realizar tradicional recorrido por la calle Mayor, la plaza de Armas, la ermita y el ascenso a Guadalupe, con Lázaro Olaziregi como Comandante del Batallón.
Olaziregi ha destacado que este es «un día especial» y ha esperado que todos los hondarribitarras «lo pasen bien todo el día».
Por su parte, la compañía mixta Jaizkibel, compuesta este año por más de 200 personas, ha comenzado su desfile a las 8.25 horas desde la Alameda de la localidad y ha podido completar el recorrido sin incidentes.
Junto a la compañía mixta se han dejado ver numerosas personas y representantes institucionales favorables al Alarde mixto: el Ararteko, Iñigo Lamarca, la directora de Emakunde, María Silvestre, así como representantes políticos de EA, de Aralar, como su vicecoordinador, Jon Abril, y su parlamentaria Aintzane Ezenarro, de EB-Berdeak, como su juntera en Gipuzkoa Arantza González, entre otros.
El público presente partidario del Alarde 'tradicional', que cuenta con el apoyo mayoritario de la localidad, ha utilizado paraguas negros para ocultarse y mostrar su rechazo al paso del Alarde mixto. Además, muchas de esas personas han mostrado pancartas con el lema 'Con vosotros nunca'.
Por su parte, el Ararteko ha confiado en que «algún día el Alarde pueda ser mixto», y ha destacado que para que ello sea posible «será necesario que se activen los mecanismos sociales que facilitan crear un escenario». En este sentido, ha considerado «muy importante que ese proceso sea liderado por las instituciones, en especial por el Ayuntamiento de Hondarribia».
Con los cohetes y repiques de campanas, Hondarribia comenzó sus fiestas patronales a las doce del mediodía de ayer. En un día repleto de actos, las músicas del Alarde inundaron las calles, se celebraron los solemnes Te Deum y la Salve, los corporativos bailaron el aurresku y el burgomaestre recibió el bastón de mando.