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Bjorn Lomborg | Profesor de Estadística
El ecologista escéptico
CIRO GALANTE
Nuestros recursos naturales se agotan. El aire
y el agua están cada vez más contaminados.
La población crece, el hambre acecha. Las
especies se extinguen en vastas cifras: acabamos
con más de 40.000 por año. El desierto
avanza, esquilmamos los bancos de pesca y se nos
mueren los corales. ¿Y si todo fuera producto
de la propaganda ecologista? Esa es la provocadora
tesis de un profesor de Estadística danés,
Bjorn Lomborg, cuyo libro 'El ecologista escéptico'
levantó desde su publicación el
año pasado en Inglaterra una considerable
polémica al contestar
las organizaciones ecologistas.
La obra afirma que organizaciones como Greenpeace,
Worldwatch Institute y World Wide Fund for Nature
(WWF) malinterpretan de forma consciente los informes
científicos para extraer conclusiones catastrofistas
que no se corresponden con la realidad.
Lomborg intenta desmontar a lo largo de 600 páginas
y cerca de 3.000 notas al pie, estadística
en mano, lo que define como la «letanía»
del deterioro del medio ambiente. Como ex militante
de Greenpeace -aunque la sección danesa
no tiene constancia de ello- se ha convertido
en la bestia negra de los ecologistas.
«Si el mundo fuera mal, nosotros como científicos
tendríamos la responsabilidad de contar
las malas noticias. Pero ahora -por fortuna- está
mejorando realmente, aunque esto no signifique
que mejore lo suficiente», concede Lomborg.
Informes inconsistentes
El más reciente informe anual de Worldwatch
Institute asegura que en los últimos diez
años se ha registrado la primera extinción
masiva de especies debido a la mano del hombre.
Trabajos anteriores afirmaban que los bosques
han retrocedido en superficie y calidad en las
últimas décadas.
Lomborg señala la inconsistencia de unos
informes predeterminados a dar por buenas las
cifras extremas y demuestra cómo fácilmente
se puede acudir a datos rigurosos de Naciones
Unidas y la FAO, que afirman que en realidad la
superficie boscosa aumentó el 0,85% entre
1950 y 1994.
Políticas de futuro
El eje de las políticas ambientales debe
centrarse en los deseos y necesidades del hombre
y no en la conservación de un mundo natural
carente de derechos pero digno de respeto y admiración,
según Bjorn Lomborg. «No podemos
esperar que países donde parte de la población
no sabe dónde obtendrá su próxima
comida se preocupen del medio ambiente como el
mundo desarrollado puede permitirse hacerlo»,
reflexiona.
«En el mundo desarrollado, la polución
del aire es con mucho el problema más importante,
aunque ha mejorado mucho a lo largo del último
siglo. En el mundo en desarrollo, es mucho más
importante alimentar a la población, acabar
con la pobreza, asegurar la educación y
los cuidados médicos básicos, y
sólo entonces se pueden empezar a preocupar
de su medio ambiente», dice Lomborg.
"Evitar que Lomborg te cace"
El ecologista escéptico puede encontrarse
en un inglés muy accesible en las librerías
españolas.
«Me he limitado a señalar los datos.
Es lo que deberían hacer los científicos»,
concluye el autor, que cree que la feroz controversia
suscitada ha merecido la pena y los ecologistas
empiezan a revisar con rigor sus datos de partida.
«Esto ya ha ocurrido en Dinamarca. Básicamente,
compruebas los hechos una vez más para
evitar que llegue Lomborg y te cace», dice.
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