Por el Doctor Enrique Pérez Ayala
El efecto beneficioso de una actividad física regular es indisoluble de una alimentación simple, equilibrada, adaptada y agradable.
El aporte de vitaminas, minerales y oligoelementos es insuficiente debido en parte a errores de tipo dietético. Su incidencia es mayor en los niños y en las mujeres deportistas. Es necesario un control médico de tipo periódico.
La práctica del deporte 3 o 4 veces por semana, y preferentemente el de resistencia, mejorará la función cardiorespiratoria, metabólica, aparato locomotor y es un arma poderosa para controlar el exceso de grasa.
Hay que tener en cuenta que los gastos calóricos son diferentes en los distintos deportes.
El músculo esquelético satisface sus demandas energéticas durante el ejercicio gracias a la puesta en marcha del Metabolismo Energético, utilizando sustratos que provienen bien de las reservas del organismo bien de la ingesta diaria de Hidratos de Carbono, grasas y Proteinas. Si queremos hacer un gasto calórico para eliminar grasas superfluas, deberemos combinar tiempo y actividad para llegar al fin deseado.
El músculo esquelético satisface sus demandas energéticas durante el ejercicio a través de sustratos que provienen bien de las reservas del organismo bien de la ingesta diaria de nutrientes; fundamentalmente grasas e hidratos de carbono.
El músculo esquelético tiene tres tipos de fuentes energéticas cuya utilización varia en función de la actividad física desarrollada. Así, en actividades de potencia (pocos segundos de duración y de elevada intensidad) el músculo utilizará el llamado sistema de los fosfagenos (metabolismo anaeróbico alactico); para actividades de alrededor de 60 segundos de duración a la máxima intensidad posible, utilizara preferentemente las fuentes de energía glucoliticas, no oxidativas (metabolismo anaeróbico láctico) mientras que para actividades de mas de 120 segundos, el sistema aeróbico (metabolismo aeróbico) será el que soporte fundamentalmente las demandas energéticas.
No deje de correr. Camine o trote lentamente.
Realice ejercicios de estiramientos.
Masajee y estire los músculos.
Beba agua en abundancia.
Evite enfriarse.
Examine sus pies y trate cualquier ampolla o herida visible.
Después de hidratarse, es aconsejable reponer carbohidratos tomando una comida a base de pasta o arroz, ensalda, verdura, o fruta y, eventualmente, pescado.
En caso de notar dolores musculares, colocar hielo en el área afectada. En caso de que el dolor persista, hay que consultar con un médico.